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El negro mundo de Holly

Que el mundo me conozca es la última de las novelas del escritor norteamericano Alfred Hayes (1911-1985) que publicó la editorial La Bestia Equilátera. Nacido en Inglaterra, fue trasladado de niño a los Estados Unidos y terminó convirtiéndose, como supo ocurrir con otros escritores inmigrantes, en un autor típicamente estadounidense. Es una manera de decir: ¿qué puede ser lo típico en una sociedad donde la variedad no deja de ocurrir? Pero ese estilo frío, descarnado, con un narrador a quien no importa meterse en los vericuetos escandalosos de la mente humana, como las de esos que se saben perdedores, o de los que se creen ganadores, pero que para lograr lo que ansían han dejado por el camino girones de sus sueños, de sus ideales, de sus esperanzas, que van trocando por lo que pueden aquello que a alguna vez quisieron.

El desencanto y la amargura de la novela de Hayes, un autor casi desconocido en la Argentina, solo editado en 2010 por La Bestia Equilátera, cuando una anterior novela, Los enamorados -que logró cierto suceso de crítica y público-, permitió descubrir a los hispanoparlantes a un escritor que podía integrarse sin ninguna dificultad a lo que puede llamarse la novela negra norteamericana. Claro que una novela negra particular, porque si bien se lo puede relacionar con un escritor como Raimond Chandler, esta novela escrita a fines de la década del 50 no tiene asesinatos por descubrir, sino la posibilidad de que ocurra una tragedia sentimental, siempre latente. Alguien calificó a estas dos obras como “novelas negras del corazón”. Y es verdad, uno parece estar leyendo una novela negra, pero sin los crímenes que la caracterizan y sin el detective que intenta descubrir los motivos, mientras las muertes y las vergüenzas de la sociedad van descarnándose a su alrededor.
Esta novela, editada en 2012, tiene como escenario el mundo de Hollywood californiano, un escritor de cierto éxito, que ya lleva cinco años escribiendo para el cine, con un trabajo que lo aleja de su casa y de su esposa durante algunos meses en el año, relata en primera persona sus vivencias, con la típica y cínica mirada desencantada, pero sin la misericordia de aquella novelística.

En una fiesta del ambiente, a la de que debe concurrir pero que desea abandonar, rescata de un posible suicidio a una joven que, como tantas otras, intenta abrirse camino en el estrellato, donde las actrices valen más por su juventud y su belleza que por sus condiciones dramáticas.
La relación se profundiza, al tiempo que dos personalidades diferentes van siendo diseccionadas, mientras la abrumadora realidad los va enfrentando con sus miserias, sus ambiciones frustradas y el desencanto que los invade por momentos.
Con ciertas características de esas novelas de amores contrariados, donde al igual que en el policial negro la tragedia va desencadenándose en forma inevitable, en el mundo de ficción que los envuelve, mientras sus propias debilidades dan paso a un destino que se cumple sin piedad y sin remordimientos

Buen momento para conocer a un escritor, ignorado hasta hace poco por los lectores de habla hispana, que bien puede ampliar su mundo literario, a la espera de nuevas traducciones que permitan acercar sus novelas posteriores.

R.B.

Que el mundo me conozca
Alfred Hayes
La Bestia Equilátera
Trad.: Martín Schifino
160 páginas – $ 69

septiembre 18, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

La fascinación de la escritura americana

Joaquín María Machado de Assis (1839-1908), un pobre mulato hijo de portugueses y africanos, de frágil salud y autodidacta, es uno de los grandes intelectuales brasileños y latinoamericanos. Y no solo por haber creado la Academia Brasileña de Letras en 1896, por ejemplo, sino también por revolucionar la literatura de su país, al haberse convertido en uno de los adelantados del realismo y lograr una vigencia que perdura en estos días.

 

Editorial La Compañía publicó no hace mucho una de sus mejores y más famosas novelas: Quincas Borba, que es el nombre que comparten un filósofo, y su perro, poseedor aquel de una gran fortuna que, al fallecer, hereda su amigo, el ingenuo maestro Rubiao, protagonista de la novela y el hilo conductor del que se vale De Assis para recorrer a los personajes de su tiempo, desnudando sus ambiciones, sus costumbres, sus amores y miserias, como hasta el momento pocos habían hecho.

 

Rubiao y su perro con el nombre del amigo, parten del pequeño pueblo en el que viven hacia la rutilante Río de Janeiro, en tiempos del Imperio, cuando la corte, los esclavos y el ascenso burgués se mezclaban y donde vivirá experiencias inesperadas para su virginal provin-cianismo.

 

Como en muchas novelas de Balzac, el dinero es también el motivador de las conductas y Machado lo puede mostrar como nadie, con un agregado, el narrador puede meterse con sus lectores, explicarles y preguntarles, cortar la narración, multiplicar los capítulos hasta lo obsesivo, obligar a una participación permanente, sin perder por ello la frescura y el humor que caracteriza al texto.

 

No fueron pocos los críticos y artistas que elogiaron a este hombre, que de una infancia pobrísima, de sus primeros trabajos como periodista, sin escuela ni maestros, pasó a convertirse en un referente adelantado de la literatura de su país y del mundo.

 

Todo en él es original y moderno y, por sobre todo atrapante. “Todo en él es elocuente, caprichoso y protagónico; todo pasa por él; el narrador es un prisma que descompone la luz blanca de cada historia en estampas de colores sospechosos y el curso del tiempo en lapsos acrónicos”, explica Marcelo Cohen, en un posfacio que profundiza en la escritura y el estilo de Machado de Assis, y donde admira el influjo que ejerce en sus lectores, quien supo adelantarse a la literatura de su época y escribir también para los que todavía hoy podemos gozar con su lectura.

R.B.

Quincas Borba
Joaquín María Machado de Assis
Traducción y Posfacio: Marcelo Cohen
Editorial La Compañía
248 páginas. $ 69

agosto 23, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Una historia desagradable escrita por Fiodor Dostoievski

El ruso Fiodor Mijailovich Dostoievski (1821-1881), considerado uno de los novelistas más importantes de la literatura universal, pasó de una juventud revolucionaria, con pena de muerte suspendida a último momento y una larga prisión en Siberia, a una adultez vinculada a un misticismo crítico con respecto al nihilismo de su primera época.

Su primera novela, Pobres gentes (1846), escrita antes de su encarcelamiento, trata sobre la desgraciada historia de amor de un humilde funcionario estatal, y recibió grandes elogios por su tratamiento de los pobres, víctimas de sus terribles circunstancias, para muchos con gran influencia de su admirado de entonces, el francés Honorato de Balzac.

A su vuelta  en 1859, cambia el enfoque pero su capacidad literaria sigue intacta, al igual que su interés por el hombre. Estaba convencido de que el futuro de la humanidad se hallaba en juego. Por eso sus obras no abordan temas históricos sino actuales. “El hombre en la superficie de la tierra no tiene derecho a dar la espalda y a ignorar lo que sucede en el mundo, y para ello existen causas morales supremas”, decía. Y su realismo no se detuvo ante las facetas más oscuras del espíritu humano sino, por el contrario, penetró en ellas, colocando a los héroes de sus novelas en las situaciones más extremas, rastreando sus conflictos interiores y sus motivaciones más profundas. Consideraba su deber, en cuanto escritor, encontrar el ideal que late en el corazón del hombre, “rehabilitar al individuo destruido, aplastado por el injusto yugo de las circunstancias, del estancamiento secular y de los prejuicios sociales.”

Esa temática, y el modo de abordarla, se adelantó a los estudios psicoanalíticos sobre el inconsciente, al surrealismo y al existencialismo. Y en lo literario, tal vez haya sido su gran aporte el haber colocado al narrador dentro de la obra, no en la postura de quien relata una historia ajena.

“Una historia desagradable” aparece en 1862, y describe los sentimientos contradictorios ocasionados por las reformas sociales impulsadas por el zar Alejandro II, cuando la modernidad intentaba dejar de lado la cruel esclavitud y las clases dominantes dudaban entre mostrarse inflexibles con sus subordinados o acercarse al espíritu de liberalidad de otros países de Europa, y los reprimidos luchaban por su felicidad, en medio de la desesperanza.

En esa lucha interior se debate el protagonista de la historia, Iván Ilich Pralinski, que se considera un defensor de las ideas liberales, pero que en su interior guarda los prejuicios y el desprecio propio de los funcionarios estatales hacia las clases más bajas; una forma de ser que tan minuciosamente es desnudada por Dostoievski en la primera parte de la historia, cuando se reúne con sus colegas, antes de verse envuelto en los acontecimientos que se anuncian en el título del libro.

La lectura de Una historia desagradable bien vale la pena, no sólo por el autor, por ser muy poco conocida entre sus obras y por desnudar, en parte, esa tan complicada “alma rusa”, que aún hoy presenta tantas incógnitas, sino también porque la edición de La Compañía permite gozar de una introducción del crítico Noé Jitrik sobre el autor y su obra. Y como si fuera poco, se complementa con un posfacio a cargo de la traductora Luisa Borovsky, que ubica la época y analiza el texto presentado.

R.B.

Una historia desagradable

Fiodor Dostoievski

116 pág.  $65.

julio 28, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , | Deja un comentario

Europa versus Estados Unidos según Henry James

Europeos que viajan y estadounidenses que regresan coinciden en un transatlántico que va hacia el nuevo mundo. A partir de ahí en diversas cartas cuentan sus impresiones de viaje y su punto de vista sobre lo que vivieron en Europa y lo que ven en Estados Unidos, sus preferencias, y los defectos y virtudes que encuentran.

“El punto de vista” es un relato de  Henry James (1843-1916), elaborado con una serie de cartas ficticias, donde personajes de ambos continentes despliegan sus impresiones, sus “puntos de vista” sobre las diferencias entre Europa y EE. UU.

De alguna manera, en este texto casi desconocido, del escritor nacido Nueva York y convertido en inglés al final de su vida, se despliegan algunas de sus obsesiones. En particular la que durante toda su vida lo llevo a vivir en equilibrio entre su patria de nacimiento y la que fue luego adoptiva.

Hijo de una rica familia irlandesa, James desarrolló su amor por la cultura europea, gracias a los viajes promovidos por su padre, que lo consideraba parte ineludible de su educación, e intentó tomar lo mejor de ambas culturas. Europa fue el destino de intelectuales y nuevos ricos, que deseaban adquirir ese barniz de cultura y de urbanidad, que pudieran alejarlos del “salvajismo” de América.  El propio James, en uno de sus cuentos analiza horrorizado el destino de un norteamericano, que de no haber obtenido la cultura europea, se hubiera convertido en un mediocre comerciante sin aspiraciones trascendentes. 

Si dos fuerzas gigantescas atraviesan la literatura norteamericana de fin del siglo XIX, una de ellas bien podría estar representada por Henry James con su cosmopolitismo y la otra por quienes intentan encontrar una voz propia, una fuerza ‘nacionalista’, encarnada en la literatura de Mark Twain. Para su biógrafo, León Edel, James “es una gran figura mundial de las letras, un verdadero puente entre el movimiento romántico y todo lo que es ‘moderno’ en el arte del siglo veinte.”

El cuento y la novela lo tuvieron a James como uno de sus máximos exponentes, y algunos de ellos hasta hoy son transformados en guiones de exitosas películas. El realismo, las relaciones humanas y su mundo complejo, se unen a la ambigüedad, una de las características más notoria de su escritura.

Algo que está presente en este relato, donde cada punto de vista se contradice con el siguiente, juega con el anterior y se entrelaza con el último. Dónde está el criterio del autor, seguramente escondido entre palabras que debe ordenar el propio lector que, como alguna vez afirmara Tomás Eloy Martínez, “…tiene que decidir cuál es el verdadero lugar de cada cosa…” y que lo que finalmente suceda deba ser de una manera o de otra.
Algunos de estos textos, que se publicaron fragmentariamente en revistas de la época, le trajeron críticas, tanto en Londres como en Estados Unidos (acaso pocas veces es bien tolerada la descripción precisa de algunos rasgos nacionales).

Hoy, el acierto de la editorial “La Compañía” al publicar estas páginas, se agranda por la  introducción del escritor Guillermo Martínez, que ubica el texto dentro de la obra de James, y por la traducción y el posfacio del crítico Ernesto Schoo, que completa un análisis imprescindible para el lector inquieto e interesado.

 
Henry James (1843-1916)
Nacido en Nueva York y muerto en Londres, es uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Hermano menor del distinguido filósofo William James, admirador de Balzac, Dickens y Hawthorne, llegó a publicar más de cien relatos y una veintena de novelas entre las cuales se destacan Daisy Miller (1878), Washington Square (1880), Retrato de una dama (1881), Las bostonianas (1886), Los papeles de Aspern (1888), Lo que Maisie sabía (1897), Una vuelta de tuerca (1898) y Las alas de la paloma (1902). También fue admirable su tarea como crítico literario, como puede advertirse en su célebre ensayo The Art of Fiction.
 
112 páginas. $58
Editorial La Compañía
 
R.B.

abril 16, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

El inglés, la noche, el alcohol y la literatura

Noches en Fitzrovia es presentado como una serie de relatos autobiográficos del escritor Julian Maclaren-Ross, pero desde las primeras líneas el lector es atrapado por el texto como si fuera una novela, y lo va llevando de la niñez a la adultez del protagonista (en este caso el propio escritor), recorriendo calles, personajes, girando en un mundo dado en llamar “de la bohemia”, de la vida en la noche,  y siempre abierto al despertar de ideas nuevas, de proyectos que van y vienen, aunque supeditados a los vericuetos de las economías de entre y posguerra.
 
Los relatos, situados entre Francia (infancia y ritos de pasaje) e Inglaterra (bohemia y vida profesional), en una primera parte muestran algunos aspectos de su infancia, la familia y los curiosos personajes que atrajeron su visión de niño. La segunda parte, situada durante la guerra y referida a sus trabajos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los escritores ingleses colaboraban con sus ideas  y guiones para filmes de propaganda, le permiten describir la fuerte amistad que entabla con Dylan Thomas, compartiendo trabajo y diversas peripecias por los pubs de Londres.
 
El retrato que deja establecido de Dylan Thomas, los recuerdos de su entrevista con otro famoso: Graham Greene en la mansión del escritor, su relación con el editor Jonathan Cape constituyen los momentos culminantes del relato, que muestran entretelones inéditos de tales personajes, y marcan momentos especiales de la vida en la Inglaterra de mediados del siglo XX, mientras se tornan borrosos los límites entre realidad y ficción.
 
Muchos señalan la condición de dandy de Julian Maclaren-Ross, sus manías y sus rebeldías, sus odios y sus pasiones, que se ven reflejadas en estos relatos de “Noches en Fitzrovia”, publicados parcialmente entre 1953 y 1965 y  hoy llevados al castellano; también se convierten en una especie de confesión cuando recuerda a uno de sus odiados de juventud: “pero a los dieciocho yo no había sentido la presión de la pobreza o la erosión anual del tiempo; la ansiedad y la angustia socavando el cuerpo; el zumbido de la fatiga en el cerebro.”
 
Julian Maclaren-Ross (1912-1964), fue novelista, cuentista, guionista de cine y de documentales para la BBC, conscripto durante la Segunda Guerra Mundial, vendedor de aspiradoras a domicilio (tema central de su novela De amor y hambre) y, sobre todo, el más celebrado dandy del Soho de los años cuarenta y cincuenta. Vivió en el mismo mundo que sus personajes: hoteles y estaciones de tren, pubs llenos de humo, deudas, calles oscuras, prisión, paranoia, amores correspondidos aunque imposibles. Anthony Powell lo inmortalizó en sus novelas como el escritor X. Trapnel, y Paul Willetts escribió una magnífica biografía: Fear and Loathing in Fitzrovia. La adicción de Maclaren-Ross al alcohol y a las anfetaminas llevó a su biógrafo a afirmar: “Era un mediocre guardián de su inmenso talento”. Parodió a la perfección a escritores como William Faulkner, Raymond Chandler, P.G. Wodehouse y Patrick Hamilton, a sabiendas de que nadie iba a poder tomarse revancha: su estilo era inimitable. De Maclaren-Ross, La Bestia Equilátera ha publicado también Tostadas de jabón y otros cuentos y la novela Veneno de tarántula.
 
R.B.

Noches en Fitzrovia – Julian Maclaren-Ross
Precio: $73
Páginas: 248
Traducción María Martoccia

abril 13, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Una mujer decidida a vivir su vida

La intromisión de Muriel Spark

Que en tu primer trabajo como escritor te toque reescribir aburridas autobiografías, para darle un estilo literario que no tienen, no está nada mal; especialmente si ese trabajo sirve para ayudarte a terminar tu primera novela, y mucho más si te toca vivir en el Londres que acaba de pasar la guerra, con sus racionamientos y penurias, como es el caso de la protagonista de “La intromisión”.

Pero hay algo que no funciona: la inquietante personalidad del empleador e ideólogo de la obra, las autobiografías que deben esperar 70 años para ser publicadas, y esos personajes que empiezan a tener extrañas actitudes, que parecen mezclarse con las alternativas de tu propia novela.

Con ese argumento, Muriel Spark (1918-2006) narra una historia casi policial, de intriga y suspenso, pero que al mismo tiempo es parte de su propia vida la que aparece reflejada en el personaje de Fleur Talbot, que tiene como su mejor amiga a la esposa de su amante y la nada fácil tarea de no perder un empleo que significa la única posibilidad de poder comer en una ciudad empobrecida y  hostil.

Intrigas, calumnias, la desaparición del manuscrito de su propia novela, y las presiones de su empleador desesperan a Fleur Talbot, quien debe luchar con todas sus fuerzas para evitar las trampas que aparecen en su camino; y al mismo tiempo hacerse fuerte en su labor literaria particular.
Justamente ésta será la novela más autobiográfica de Spark, y donde brinda las mayores precisiones sobre su forma de escribir, la búsqueda de personajes y la forma de encontrar el comportamiento más adecuado para las situaciones en que ella misma los coloca. Esa lucha por encontrarle salida a una situación apremiante, escribe la protagonista, “era como escribir páginas de una novela”.

“Con frecuencia me preguntan de dónde saco las ideas para mis novelas. Solo puedo decir que mi vida es así, que se vuelve una experiencia más de ficción, reconocible únicamente por mí…” explica, en la novela donde se mezcla la realidad y la ficción en varios planos, hasta confundirse casi con su propia vida.
La intromisión ya había sido editada en los años 80 por la editorial Emecé con el nombre de “Vagando con intención”, y ahora, con edición de la Bestia Equilátera se presenta a los lectores argentinos, para conocer un poco más a esta escritora nacida en Escocia y que recibiera en 1993 el título de “Dama al Servicio del Imperio Británico”, en consideración a su trabajo en el espionaje inglés durante la segunda guerra.

Su obra literaria está compuesta por más de veinte novelas, cuentos y biografías. Algunas de sus obras más reconocidas son la biografía de Mary Shelley, y las novelas La plenitud de la señorita Brodie (1961), llevada al cine y al teatro con gran éxito; Memento mori (de intriga y suspenso), La balada de Peckham Rye, El asiento del conductor (enmarcada en la novela negra), Las señoritas de escasos medios (visión descarnada de la Inglaterra de la posguerra). La mayoría de ellas no traducidas o difíciles de conseguir en Buenos Aires.

Amiga del escritor Graham Greene, éste  la ayudó en sus peores momentos con una pensión alimentaria para salvarla de la miseria, con la condición de que nunca le diera las gracias ni rezara por él. Recién en 1950, cuando ganó un prestigioso concurso de relatos en The Observer, pudo encarrilar su vida de escritora con un éxito que la acompañó hasta el pequeño pueblo de la Toscana italiana donde vivió y escribió hasta su muerte.

R.B.

La Bestia Equilátera – 256 pág. – $73

marzo 16, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario de libros: “El señor de la luz” de Maurice Renard

En una excelente traducción debida a la pluma del escritor César Aira, La Bestia Equilátera (una editorial que con sólo tres años de vida ya se destaca en el mercado por la calidad de sus publicaciones y la originalidad de los títulos) acaba de editar esta novela del francés Maurice Renard.

En esta época en que los adultos sufrimos por interesar a los adolescentes en la lectura, es bueno que aparezcan novelas como “El señor de la luz”, que bien puede interesar a los jóvenes por su agilidad y la mezcla que propone entre el policial, lo fantástico y el romanticismo.

La novela escrita en 1933 cuenta cómo un joven historiador, Charles Christiani, se enamora a primera vista de una muchacha que conoce en una excursión que realiza a la paradisíaca isla de Aix, y lo poco que tarda en descubrir que la joven, Rita Ortofieri, pertenece a una familia corsa enemistada con los Christiani desde los tiempos de Napoleón.

Obligado a viajar a castillo de Silaz, donde los caseros de la posesión familiar reclaman su presencia por la aparición de un presunto fantasma, se enfrenta a un enigma que lo lleva a descubrir un secreto preservado por los años: el de los cristales del señor de la luz, que revelará la intriga entre Christiani y Ortofieri.

El escritor Maurice Renard (1875-1938), admirador confeso de Edgar Alan Poe, apela a los mejores recursos para construir una historia apasionante, que tiene que ver con la reciente invención del cinematógrafo, la fantasía de los Hofmann y el espíritu de aventura e imaginación de Julio Verne.

En la novela, que combina también los hechos históricos con la ficción, mientras el joven Charles trata de hallar la forma de concretar el amor con su amada Rita, se suceden los misterios que envuelven en mil peripecias a los protagonistas, donde no faltan los toques de ironía y humor.

Maurice Renard nació en Châlons-sur-Marne el 28 de febrero de 1875 y murió el 18 de noviembre de 1938 en Rochefort. A los diez años se trasladó con su “familia laboriosa, ornada de virtudes ancestrales y fiel a sus prejuicios”, a una finca de Reims. Temprano descubrió a Edgar Allan Poe en la traducción de Baudelaire y su destino literario quedó sellado. Después, a Hoffmann y a los románticos alemanes (de quienes por genealogía artística procede Poe), a los narradores escandinavos, a Erckmann-Chatrian. El teatro resultó una pasión precoz. Escribe: La langosta, boutade patológica en un acto y seis alucinaciones casi simultáneamente con un homenaje a Víctor Hugo: Vox saeculi. Después, una serie de imitaciones (del japonés medieval, del siglo XVIII francés) de técnica muy avezada: forma parte del entrenamiento de ser uno mismo ensayar lo diverso. La obra de madurez da muestras de una imaginación absolutamente única y de una pasión inveterada por la literatura. De los títulos, el más famoso de todos es Las manos de Orlac (1921), que fue llevado al cine en varias oportunidades (en 1924 por Robert Wiene, con Conrad Veidt; en 1934, por Karl Freund, con Peter Lorre, entre las más famosas). El film tuvo una gran repercusión (la segunda versión es la que ve el Cónsul en Bajo el volcán de Lowry). Otros títulos: Fantômes et fantoches (1905), Le Docteur Lerne, sous-dieu (1908), Le péril bleu (1912), Monsieur d’Outremort (1913), L’Homme truqué (1921), Un homme chez les microbes (1928), Le professeur Krantz (1932). El señor de la luz es de 1933.

Precio: $76

Páginas: 352

septiembre 6, 2011 Posted by | Uncategorized | , , | Deja un comentario

El cuento: origen y desarrollo (81) por Roberto Brey

Tolstoi cabalga en sus tierras.

81

Tolstoi (2) Las novelas

Poco después de su casamiento, Tolstoi planifica la realización de una gran novela histórica, que sería luego “La guerra y la paz”, y que iba a publicarse por entregas en “El mensajero ruso” durante cuatro años. Su primera parte llevará como título “El año 1805”. Esa novela, que se desarrolla entre 1805 y 1815, con el fondo de la invasión napoleónica, sería una de las obras cumbres del realismo y aportaría la máxima consideración para su autor.

Para los críticos argentinos Luis Gregorich y Jaime Rest, Tolstoi es “el máximo representante del realismo épico y psicológico”, en un país que produjo tantos escritores realistas en todas las variantes posibles; tantos, que algunos de ellos quedaron injustamente relegados, más allá de los que se quiso recordar en este panorama dedicado más que nada al cuento.

Durante los siguientes quince años vivió con su extensa familia, administró con éxito sus propiedades y escribió sus dos novelas principales, La Guerra y la Paz (1869) y Ana Karenina (1877). La primera, considerada una de las novelas más importantes de la historia de la literatura universal. Según Gregorich, a pesar de que se trata de una visión épica de la sociedad rusa, justo antes de la invasión napoleónica, “la obra resulta de una universalidad tan notable que sus elementos locales no entorpecen su lectura en cualquiera de las decenas de lenguas extranjeras a que el libro ha sido traducida”. Por la extensa narración, desfilan 559 personajes, conmemora relevantes batallas militares (“una crónica casi técnica de la campaña del ejército napoleónico en Rusia”) retrata a conocidas personalidades históricas, y particularmente a dos familias aristocráticas, los Rostov y los Bolkonski. Uno de los personajes, el conde Pedro Besújov, es casi autobiográfico, con las vacilaciones y los deseos humanitarios del propio Tolstoi. Entre las características de la novela, según Gregorich, se destaca el “equilibrio narrativo y descriptivo”, con una armonización casi perfecta entre lo subjetivo y lo objetivo. Una de las pocas críticas que se le realizan es la puesta en boca de algunos personajes, las opiniones éticas o filosóficas del autor, que podrían eliminarse sin desmedro para la obra. Para otros críticos, de la novela emana una filosofía extremadamente optimista, que atraviesa los horrores de la guerra y la conciencia de los errores de la humanidad, lo que constituye el mensaje principal de la obra. También se considera que los dos escritos fueron realizados durante un periodo particularmente feliz de su vida.

Si La guerra y la paz es la obra mayor, la novela épica, Ana Karenina, más breve e intimista, constituye el relato de un matrimonio desavenido con una relación adúltera por parte de la protagonista, Ana, en contraste con la pura relación entre los personajes de Kitty y Levin. Ese contraste que también se da entre la ciudad y el campo y sus vericuetos psicológicos, termina por convertir al libro “en uno de los mejores documentos narrativos de la literatura moderna”, como dice Gregorich. Finalmente, y pese a los intentos del autor por poner en palabras de Levin la necesidad de respetar determinados valores sociales, sofrenando personales deseos y el empuje del instinto, la fuerza de la literatura de Tolstoi resalta “la autenticidad del sentimiento que une a Ana y Vronski”.

Su reconocida actividad a favor de los campesinos le valió persecuciones del régimen y también le produjo una profundización en sus ideales religiosos, que lo llevaron a pasar una temporada en un monasterio. Esas inquietudes religiosas se vieron reflejadas en sus obras posteriores. En ensayos como Confesión (1882), se culpa de llevar una existencia vacía, que al final, en su búsqueda de valores morales terminó por encolumnarlo tras los principios evangélicos de amor hacia los seres humanos y resistencia a las fuerzas del mal. Recogió estos dos principios y los desarrolló en elocuentes ensayos, como Amo y criado (1894). Desde el centro de la autocrática Rusia de su época, atacó sin temor las desigualdades sociales y las formas coercitivas del gobierno y de las autoridades religiosas, clamó por una liberación de los odios individuales y por la adopción de modelos de vida dictados por la conciencia de cada uno.

Sus puntos de vista a favor de los campesinos y de la vida campestre, su humanismo, su odio al estado represor y a una iglesia burocrática no lo convirtieron en un revolucionario, sino en un aristócrata crítico. Como diría Arnold Hauser (Historia social de la literatura y el arte), Tolstoi desconoce las causas de la situación, y “es un enemigo declarado de toda actividad revolucionaria (…) (pero) fuesen cuales fuesen los motivos íntimos de su conversión y de su huida final, pertenecen a los fermentos que destruyeron la antigua sociedad y provocaron no solo la Revolución Rusa, sino el movimiento revolucionario anticapitalista en toda Europa.”

En el ensayo ¿Qué es el arte? (1898), condena a casi todas las formas de arte (ni él mismo se salva), porque las considera dirigidas a una elite cultural, y propugna un arte moral, en el que el artista comunique los sentimientos y la conciencia religiosa del pueblo. Si bien sus puntos de vista consiguieron la trascendencia de su fama, y un inmenso cariño de los sectores más humildes que los consideraron casi un profeta, también provocaron su excomunión en 1901.

Su última novela, Resurrección (1899), donde el personaje principal lo personifica en gran parte, plantea la posibilidad de la regeneración moral de un aristócrata inmoral y corrupto.

De Tolstoi ¿Qué es el arte? puede leerse en:
http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/tolstoi1.htm

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julio 30, 2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , , | Deja un comentario