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El cuento: origen y desarrollo (134) por Roberto Brey

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China:

Rebeliones y desarrollo…

 
La rebelión campesina del siglo XVII según Chou Ku-cheng
 
“A la rehabilitación agrícola de los comienzos del período Ming siguió, en el siglo XVI, un apoderamiento general de tierras por parte de la clase gobernante (miembros de la familia real, altos funcionarios, cortesanos y el propio emperador). Causó indecible miseria a los campesinos. En la primera mitad del siglo XVII la economía rural se deterioraba rápidamente. Los impuestos eran más pesados que nunca, debido a los tributos extraordinarios para abastecimiento militar, que sumaban más de un tercio de los ingresos totales.
Estos fueron los años en que la provincia de Shensí fue azotada por el hambre, que causó la muerte de innumerables personas. Las tropas allí acantonadas, a quienes se les debían más de treinta meses de sueldo, se levantaron y saquearon la tesorería local, los correos; licenciados por el gobierno, debido a las dificultades financieras, quedaron cesantes.
Estos sucesos fueron la causa inmediata del estallido de una rebelión que se extendió por la mayor parte del país y duró veinte años.
Li Chi-cheng, un correo, y Chang Sian-chung, un simple soldado raso, fueron dos jefes notables de las fuerzas rebeldes. Desde 1628 a 1635 sus actividades se limitaron al noroeste, con base en Shensí. Lanzaban arremetidas hacia el este, a la provincia de Shansí; hacia el sur, a las provincias de Jonán y Jupei; o hacia el oeste, a la provincia de Sechuán. En 1635, trece jefes rebeldes se encontraron en el norte de Jonán y proyectaron un plan de ataque coordinado. Después de esto, las fuerzas de Li Chi-cheng combatieron en la zona del río Amarillo, y las de Chan Sian-chung, en la zona de Yangtsé, extendiéndose hacia el sur hasta la provincia de Kuangtung. Dondequiera que llegaban ganaban el apoyo popular. Eran intransigentes con los aristócratas, altos oficiales y terratenientes, a quienes quitaban la vida repartiendo sus propiedades entre los pobres.
En los primeros años del siglo XVII, los manchúes, una rama de los tártaros nüchen en el noreste, comenzaron a hacerse fuertes y a avanzar constantemente hacia el sur.
En 1644 Li Chi-cheng marchó a Pekín y derrocó a la dinastía Ming. Pero se vio obligado a retirarse ante el avance manchú. Ese mismo año los manchúes establecieron su dinastía Ching. Los jan continuaron la resistencia armada durante cuarenta años, especialmente en el sureste y en el suroeste. Después que estas rebeliones fueron sofocadas el gobierno Ching se dedicó a consolidar sus fronteras.
En la segunda mitad del siglo XVIII se había convertido en el imperio más grande de Asia Oriental. Su territorio llegaba al Pamir, por el oeste; a Siberia, por el norte; y al archipiélago de Nansha, por el sur. Durante casi doscientos años la agricultura, la artesanía, la industria y el comercio gozaron de un desarrollo constante.
Entonces, en 1840, se produjo la famosa Guerra del Opio, que señaló el comienzo de un siglo de dominación extranjera en China.”
Lo que queda todavía por explicar es por qué la máxima potencia del mundo, la primera en realizar los máximos avances tecnológicos; la primera en el fundido del hierro ya a comienzos de nuestra era; el arado de hierro, el torno de hilar manual, la adopción de la energía hidráulica, las invenciones (la pólvora, el papel, la imprenta, etc.); la utilización de la química, el desarrollo de la navegación con los navíos más rápidos y poderosos, los avances en la medicina. En fin, la potencia que había logrado llegar al principio de la industrialización antes que cualquier país del mundo (en el siglo XIV), quedaría posteriormente detrás del desarrollo europeo y al margen de la colonización que aportaría las riquezas necesarias a Europa para erigirse en las máxima potencia (a costa de la expoliación de América).
Manuel Castells (sociólogo español nacido en 1942), que dedicó tiempo a este tema, cuenta que Joseph Needham (historiador científico inglés 1900-1995) propone que China quiso mantener una relación armoniosa entre el hombre y la naturaleza, que la rápida innovación tecnológica pondría en peligro. Aunque, asegura Castells, no explica el desarrollo tecnológico anterior y el deterioro ecológico subsiguiente.
Toma luego la obra de Wen-yuan Qian (1936-2003), quien sugiere una vinculación más estrecha  entre el desarrollo de la ciencia china y las características de una civilización dominada por la dinámica del Estado. Y luego se detiene en Joel Mokyr (historiador económico holandés nacido en 1946), quien estima que el miedo de los gobernantes se debió al posible impacto sobre la estabilidad social; la pacificación y el orden –asegura- tuvieron primacía sobre el avance tecnológico.
Esa culpabilidad atribuida al Estado chino por ese supuesto retraso, que produjo la sumisión a las nuevas potencias en particular durante el siglo XIX, Castell la analiza desde el punto de vista de que si el Estado puede ser un factor dirigente de la innovación tecnológica, también puede conducir al estancamiento “debido a la esterilización de la energía innovadora autónoma  de la sociedad para crear y aplicar la tecnología”. Luego toma el crecimiento de la China actual a partir de la intervención del Estado como demostrativo de que “la misma cultura puede inducir trayectorias tecnológicas muy diferentes según el modelo de relación entre Estado y sociedad”.
Al cerrar este capítulo de China, es evidente que todavía queda mucho para estudiar y analizar antes de sacar conclusiones apresuradas.
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agosto 27, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

El cuento: origen y desarrollo (132) por Roberto Brey

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China

 
Literatura,  filosofía, budismo, catolicismo, rebeliones… desarrollo.
Como se señaló en capítulos anteriores, el budismo no nace en China, sino que es introducido a mediados del siglo I por misioneros budistas de la India y otros de países situados al suroeste de China.
Cuenta el historiador Ku-Cheng: “…habían llegado  usando las rutas comerciales, para propagar sus doctrinas, que echaron raíces rápidamente”. Pero a la vez:
“Más de cien notables letrados chinos visitaron la India, según se sabe, entre los años 260 y 751. Los más destacados fueron Fa Sien, quien salió en el año 399 y permaneció quince años en la India; Süan Chuang, que fue en el 628 y estuvo diecisiete años; y Yi Ching, que fue en el 671 y se quedó 25 años. Su objeto principal era estudiar y traducir la doctrina y escritura budistas. Se dice que sólo Süan Chuang tradujo y trajo consigo quinientas veinte obras consistentes en seiscientos cincuenta y siete folios. La arquitectura, la escultura y la pintura china recibieron una fuerte influencia del budismo. Y la filosofía de China, durante el primer período de la Edad Media, fue predominantemente budista. A pesar de las protestas y objeciones de los letrados discípulos de Confucio y entre ellos del conocido erudito Jan Yü, de la dinastía Tang, la meditación y el ayuno budista se transformaron en cosa corriente en toda China.”
En las expresiones literarias chinas como en todas  las manifestaciones artísticas orientales, se reconocen como características propias expresadas en la literatura, la preocupación del  hombre por la naturaleza, la explicación de los fenómenos naturales, la relación entre el hombre y Dios, el origen de los pueblos, las normas morales para el comportamiento del hombre y la conservación de las tradiciones, usos y costumbres. La tendencia general es la búsqueda de la armonía entre el hombre y el cosmos.
La literatura china, en su desarrollo, se va alejando de la magia y de la lírica, para centrarse en la política, especialmente en la forma de gobernar que pueda engrandecer al reino. Después el siglo VI se da en China una efervescencia política y filosófica sin precedentes. En medio de ese movimiento surgen numerosos e importantes pensadores. Las diferentes corrientes buscan poner en práctica sus teorías bajo los distintos reinados. Poco ha quedado de todo ello y, el principal, como se ha visto, fue Confucio con sus libros y su discípulo Mencio, que proponen en parte el absolutismo, con una fuerte dinastía, que rija armónicamente las relaciones entre el gobernante y el gobernado.
Lao Tse, con el “Tao te King”, y su discípulo Zhuang Zi, sostienen por su lado una vuelta a la naturaleza, un poder débil en el Estado, y el abandono de la política y el gobierno para concentrase en la esencia de la propia naturaleza humana.
Mo Di, cuyas obras están recogidas en el “Mozi” (“Libro del maestro Mo”), expresa los anhelos de la gente común, como pequeño propietario, sólo espera que reine la benevolencia y la gente pueda vivir en paz.
Han Fei es el principal representante de la escuela legalista, quien considera el establecimiento de un estado de derecho como requisito para que el país avance.
En la poesía se destaca Qu Yuan, (siglo III a. C.) autor de numerosos poemas, aunque la fama le ha llegado sólo por uno: “Lisao”, que se puede traducir como “El lamento”, en el que llora por el mal gobierno del reino. Al ver que la decadencia era inevitable se suicidó arrojándose a un río.
El historiador Sima Qian (140-100 a. C.) es otra de las figuras de la literatura. El primer historiador como tal, recoge en sus “Registros Históricos” las noticias sobre las antiguas dinastías.
El siglo de la dinastía Tang es considerado el de la poesía. Se conservan más de 50.000 poemas de los más famosos 2.000 poetas Tang. Se memorizan en la escuela “Los 300 poemas Tang”, que fueron citados por muchos años por pensadores y políticos.
Su Dongpo (1036-1101), -también Zizhan- pseudónimo de Su Shi. Nació en Sichuan y llegó a ser alcalde de su ciudad. Fue uno de los grandes escritores chinos e importante pintor y calígrafo. Durante la dinastía Yuan el género literario que florece es el teatro; algunos dicen que los mongoles que gobernaban China en aquellos años, gentes sencillas, buscaban entretenimientos más vulgares, como los que les proporcionaban dramas y operetas. En esos años destacan los dramas de Guan Huanqing, denunciando temas tan universales como la explotación de los pobres, la injusticia, y los abusos de los poderosos. Se van gestando las obras que tomarán forma en los siglos siguientes, a base de leyendas, cuentos y tradiciones.
Es durante la dinastía Ming cuando esas tradiciones que circulaban de forma fragmentaria, toman forma definitiva, como es el caso de “A Orillas del Agua”, escrita por Shi Naian, que describe la rebelión campesina contra la dinastía Song.  El “Romance de los Tres Reinos”, de Luo Guanzhong narra la historia de la China del siglo III, cuando se dividió en tres reinos en guerra continua. Y la “Peregrinación al Oeste”, de Wu Cheng’en, que describe la peregrinación del monje Xuanzang a la India en busca de los libros budistas y las aventuras que le ocurren.
En la dinastía Ching los autores satirizan a la sociedad en decadencia en su interior, como en los “Extraños Cuentos de Liaozhai” de Pu Songli (1640-1715), o “Los letrados” de Wu Jingzi, y sobre todo el “Sueño del Pabellón Rojo”, de Cao Xueqin y Gao E. Cao, la obra cumbre de esa época. Sus personajes, víctimas de sus contradicciones, descripciones de personas y ambientes, que para muchos son paradigma de la belleza.
Una desesperada carnalidad rige toda la obra. El tema es la degeneración de un hombre y su redención final por la mística. Los sueños abundan: son más intensos porque el escritor no nos dice que los están soñando y creemos que se trata de realidades, hasta que el soñador se despierta. Abunda lo fantástico: la literatura china no sabe de “novelas fantásticas”, porque todas, en algún momento, lo son”, diría Jorge Luis Borges al comentar esta obra.
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agosto 11, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

El cuento: origen y desarrollo (127) por Roberto Brey

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Algo de historia China


El historiador Chou Ku-cheng cuenta que 2.500 años antes de Cristo, los primeros pobladores se extendieron en las fértiles llanuras que existían entre las márgenes de los ríos Amarillo y Yangtsé; y de vivir primero de los frutos y de la caza, rápidamente pasaron a cultivar sus propios alimentos; fundamentalmente cereales, y animales que supieron domesticar: vacas, cerdos, venados, ovejas, entre tantos.
En el Li Chi, (o Li Ching) Libro de los Ritos, escrito hace más de 2.000 años, se cuenta:
… «El Estado era una comunidad de todos. Los más capaces y hábiles eran elegidos y recomendados como jefes. La gente no sólo amaba a sus propios padres sino también a los padres de los demás. Criaban no sólo a sus propios hijos, sino también a los de otros. Los viejos podían vivir sus últimos años en paz. Había trabajo para todos los que estaban capacitados para hacerlo. Se cuidaba a todos los solteros, viudos, huérfanos inválidos.» Esto, aunque de dudosa exactitud, refleja en parte el modelo primitivo de la vida social china.
El desarrollo posterior, durante los siglos en que dominó la dinastía Sia o Xia (XXII al XVIII a C.) y luego la Shang (XVII a XI a C.) mostró las divisiones de clases que se sucedieron; surge el régimen esclavista y la utilización de seres humanos para mantener a las clases dominantes; aparecen las primeras monedas, se crea el primer sistema numérico (indispensable para las mediciones de tierras, determinar calendarios para la agricultura), y se desarrolla la escritura, que pasa de la representación de objetos a la expresión de ideas y relaciones.
Con el paso del tiempo, alrededor del 1100 a  C., es derrocada la dinastía Shang y se inicia el dominio de la Chou o Zhou, que duraría hasta el 200 a  C., durante el cual se desarrollaría el sistema feudal, con estados vasallos y múltiples categorías dentro de ellos. Aún para los siervos no esclavos, el sistema social era peor que el de la época de los siervos de la gleba de Europa. Los cultivos se diversifican, y aparece la morera (alimento de los gusanos que producirían la seda), entre otros.
Según el Li Chi:
«Los cultivos de tres años aseguraban una reserva para un año de consumo adicional, en tanto que el cultivo de nueve años producía una reserva para tres años más»
Aún con las dudas lógicas sobre esa afirmación, se cree que los cultivos permitían no solo satisfacer las necesidades los productores, sino que producían sobrantes, lo que permitió el desarrollo de las artesanías y el comercio.
Fue por los años que van de 722 a 480 antes de Cristo, conocidos como el Período de la Primavera y el Otoño, según la crónica histórica escrita por Confucio, cuando se producen grandes cambios sociales. Nobles contra sus señores, mercaderes que llegan a tener más poder que los nobles; diversas luchas internas, derrocamientos de señores, y las tierras apropiadas por los señores vencedores.
Las divisiones se superan con la llegada al poder de la dinastía Chin o Qhin (221-206 a  C.), se unifica el lenguaje escrito y culmina el desarrollo de las corrientes filosóficas; y se construye la Gran Muralla China, a instancias del líder Chi Shi Juang.
Mientras ocurría ello, se sucedían las guerras con los pueblos fronterizos, con las pesadas cargas impositivas correspondientes.
Cuenta Ku-cheng: “el comercio del hierro y la sal, antes tan lucrativos para los mercaderes, pasó a ser monopolio del Estado y éste monopolizó la reventa, a precios más altos, de artículos que en algunas partes del país se vendían a precios bajos. Los campesinos fueron enrolados en el ejército en cantidades enormes, quedando así muchas tierras sin cultivar. La pobreza se hizo tan aguda y general que creó un estado de crisis.
A comienzos del siglo I, Wang Mang, un hombre emparentado con la familia imperial, cuyos hermanos eran todos altos funcionarios militares, pero que, según se dice, era pobre y se sentía afectado por los sufrimientos del pueblo, surgió con un programa de reformas. En el año 9 de nuestra era derrocó al emperador, subió al trono y trató de poner en práctica sus ideas.”

Y esas ideas, durante los veinte siglos siguientes seguirían siendo consideradas revolucionarias. La primera fue ordenar que toda la tierra se convirtiera en propiedad imperial para que fuera re dividida. Como paso hacia la emancipación de los esclavos, se prohibió su compra y venta. Había que cultivar la tierra; el que no lo hiciera debía pagar impuestos triples. Funcionarios estatales vigilaron los precios al público para que no hubiera abusos; se establecieron impuestos a las principales actividades industriales y comerciales; y con esos fondos se hacían préstamos a los pobres o a los que montaban pequeñas empresas…
“Estas reformas no fueron, sin embargo, totalmente llevadas a cabo, porque las sabotearon los poderosos terratenientes-funcionarios encargados de hacerlas cumplir. La crisis continuó sin solución. El nivel de vida no mejoró y estallaron revueltas campesinas de gran envergadura”, explica Ku-cheng.
Y continuaron las guerras y las nuevas divisiones, a las que se agregaron luego las invasiones de los mongoles, entre otros pueblos nómades.
Se sucedían diferentes gobernantes y dinastías, con derroche y crecimiento artístico por un lado y sufrimientos permanentes para las clases trabajadoras que conducían a constantes  revueltas campesinas por otro, al tiempo que se va produciendo la asimilación de los invasores.
Por fin se produce la unificación de China durante la dinastía Sung o Song, a partir del año 979 de nuestra era y que duraría 300 años hasta la llegada de los mongoles, que sometieron a los chinos por 100 años, aún con grandes resistencias populares en todo el territorio.
Finalmente, para esta breve reseña, el éxito en la lucha contra los mongoles correspondió a Chu Yuan-chang, quien había sido durante su juventud monje mendigo, y subió al trono como fundador de la dinastía Ming (1368-1644). Sobre esto cuenta Ku-cheng:

“Por un lado Chu Yuan-chang tomó medidas para restaurar la producción agrícola y, por el otro, estableció una monarquía despótica mediante una alta centralización del poder político y militar. Ya consolidado, despachó enviados a los países vecinos, tales como Corea, y las islas Liu Chiu, en el este, y como Champa (en la actual Indochina), Siam, Cambodia, Java y Borneo, en el sur.
Durante la dinastía Ming se amplió enormemente el comercio con países extranjeros (…) En respuesta a la buena voluntad de los emperadores Ming, más de cincuenta países del sur de Asia mandaron representantes comerciales a China, según consta en las Crónicas Ming. También llegaron enviados del Imperio Bizantino, Holanda e Italia. De 1405 a 1430, grandes flotas, dirigidas por el famoso navegante Cheng Je, hicieron siete viajes al sureste de Asia y a los mares Indico y Arábico. Se establecieron relaciones comerciales con más de treinta países, entre los cuales se contaban algunos del Golfo Pérsico y algunos de la costa oriental de África.”
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julio 2, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario