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No mires abajo

William Sansom (1912-1976) es otro de los ingleses olvidados por estas tierras, pero reconocido como uno de los mejores cuentistas de posguerra.  Su experiencia como bombero voluntario en Londres durante la segunda guerra mundial se nota en muchos de los cuentos y crónicas que habitan sus libros, y que en No mires abajo se aprecian en toda su magnitud en los cuentos Los testigos y La pared, que parecen remitir con precisión quirúrgica a esas vivencias.

Ya su primer relato de este volumen, La escalera vertical, nos sumerge en la angustia de un adolescente sometido a una prueba en donde le va la vida, entre la indiferencia de su pares. Y los peligros y dilemas con que Sansom enfrenta a sus personajes, son verdaderas muestras de su talento para crear climas, para imaginar mundos diferentes y para dar lecciones de cómo trasportar al lector hasta el infinito imaginario.

Es como para lamentar ese desconocimiento obligado al que las editoras mantenían a los fanáticos de los cuentos que leen en castellano, ante un escritor que no se puede dejar de lado. Por suerte, la iniciativa de La Bestia Equilátera empieza a romper esa carencia.

Niza y Roma son testigos de amores intensos, aunque peligrosos por diferentes motivos: la fatalidad en Tutti Frutti, el mito de la mujer ¿vampiro, araña? en la Roma donde habita Una mujer poco frecuente. Y no menos imprevisible y lógico al mismo tiempo ese émulo de aquel famoso Destripador inglés, que sólo necesita un particular amor, en Tentaciones varias.

Una monja esperando ser emparedada, un general y una muerte misteriosa, una kafkiana pesadilla dentro de una cárcel con sádicos y pacientes custodios, un desencuentro posible en la vida común de todos los días, son otros de los temas y los avatares  que sorprenden al lector de la formas más inesperadas.

En este puñado de cuentos se puede variar de tema, de formato, de persona y de relator, pero el lector no puede quedar indiferente sin vivir indefectiblemente en los climas y las peripecias que propone el autor, con esa mirada en el detalle, en la exploración minuciosa de lo que vive y siente cada personaje.

William Sansom  es otro de esos escritores imposible de soslayar y que, entre los innumerables relatos, novelas y crónicas que escribiría y que no están traducidos, se encuentra una biografía de Marcel Proust y hasta una autobiografía, escrita al final de su vida. Escribió para el cine, el teatro y la televisión y mereció el reconocimiento de sus colegas, además, por supuesto, de sus lectores.

R.B.

No mires abajo
Por William Sansom
La Bestia Equilátera
Trad.: Teresa Arijón
169 pág. – $ 75

septiembre 28, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

El negro mundo de Holly

Que el mundo me conozca es la última de las novelas del escritor norteamericano Alfred Hayes (1911-1985) que publicó la editorial La Bestia Equilátera. Nacido en Inglaterra, fue trasladado de niño a los Estados Unidos y terminó convirtiéndose, como supo ocurrir con otros escritores inmigrantes, en un autor típicamente estadounidense. Es una manera de decir: ¿qué puede ser lo típico en una sociedad donde la variedad no deja de ocurrir? Pero ese estilo frío, descarnado, con un narrador a quien no importa meterse en los vericuetos escandalosos de la mente humana, como las de esos que se saben perdedores, o de los que se creen ganadores, pero que para lograr lo que ansían han dejado por el camino girones de sus sueños, de sus ideales, de sus esperanzas, que van trocando por lo que pueden aquello que a alguna vez quisieron.

El desencanto y la amargura de la novela de Hayes, un autor casi desconocido en la Argentina, solo editado en 2010 por La Bestia Equilátera, cuando una anterior novela, Los enamorados -que logró cierto suceso de crítica y público-, permitió descubrir a los hispanoparlantes a un escritor que podía integrarse sin ninguna dificultad a lo que puede llamarse la novela negra norteamericana. Claro que una novela negra particular, porque si bien se lo puede relacionar con un escritor como Raimond Chandler, esta novela escrita a fines de la década del 50 no tiene asesinatos por descubrir, sino la posibilidad de que ocurra una tragedia sentimental, siempre latente. Alguien calificó a estas dos obras como “novelas negras del corazón”. Y es verdad, uno parece estar leyendo una novela negra, pero sin los crímenes que la caracterizan y sin el detective que intenta descubrir los motivos, mientras las muertes y las vergüenzas de la sociedad van descarnándose a su alrededor.
Esta novela, editada en 2012, tiene como escenario el mundo de Hollywood californiano, un escritor de cierto éxito, que ya lleva cinco años escribiendo para el cine, con un trabajo que lo aleja de su casa y de su esposa durante algunos meses en el año, relata en primera persona sus vivencias, con la típica y cínica mirada desencantada, pero sin la misericordia de aquella novelística.

En una fiesta del ambiente, a la de que debe concurrir pero que desea abandonar, rescata de un posible suicidio a una joven que, como tantas otras, intenta abrirse camino en el estrellato, donde las actrices valen más por su juventud y su belleza que por sus condiciones dramáticas.
La relación se profundiza, al tiempo que dos personalidades diferentes van siendo diseccionadas, mientras la abrumadora realidad los va enfrentando con sus miserias, sus ambiciones frustradas y el desencanto que los invade por momentos.
Con ciertas características de esas novelas de amores contrariados, donde al igual que en el policial negro la tragedia va desencadenándose en forma inevitable, en el mundo de ficción que los envuelve, mientras sus propias debilidades dan paso a un destino que se cumple sin piedad y sin remordimientos

Buen momento para conocer a un escritor, ignorado hasta hace poco por los lectores de habla hispana, que bien puede ampliar su mundo literario, a la espera de nuevas traducciones que permitan acercar sus novelas posteriores.

R.B.

Que el mundo me conozca
Alfred Hayes
La Bestia Equilátera
Trad.: Martín Schifino
160 páginas – $ 69

septiembre 18, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Europa versus Estados Unidos según Henry James

Europeos que viajan y estadounidenses que regresan coinciden en un transatlántico que va hacia el nuevo mundo. A partir de ahí en diversas cartas cuentan sus impresiones de viaje y su punto de vista sobre lo que vivieron en Europa y lo que ven en Estados Unidos, sus preferencias, y los defectos y virtudes que encuentran.

“El punto de vista” es un relato de  Henry James (1843-1916), elaborado con una serie de cartas ficticias, donde personajes de ambos continentes despliegan sus impresiones, sus “puntos de vista” sobre las diferencias entre Europa y EE. UU.

De alguna manera, en este texto casi desconocido, del escritor nacido Nueva York y convertido en inglés al final de su vida, se despliegan algunas de sus obsesiones. En particular la que durante toda su vida lo llevo a vivir en equilibrio entre su patria de nacimiento y la que fue luego adoptiva.

Hijo de una rica familia irlandesa, James desarrolló su amor por la cultura europea, gracias a los viajes promovidos por su padre, que lo consideraba parte ineludible de su educación, e intentó tomar lo mejor de ambas culturas. Europa fue el destino de intelectuales y nuevos ricos, que deseaban adquirir ese barniz de cultura y de urbanidad, que pudieran alejarlos del “salvajismo” de América.  El propio James, en uno de sus cuentos analiza horrorizado el destino de un norteamericano, que de no haber obtenido la cultura europea, se hubiera convertido en un mediocre comerciante sin aspiraciones trascendentes. 

Si dos fuerzas gigantescas atraviesan la literatura norteamericana de fin del siglo XIX, una de ellas bien podría estar representada por Henry James con su cosmopolitismo y la otra por quienes intentan encontrar una voz propia, una fuerza ‘nacionalista’, encarnada en la literatura de Mark Twain. Para su biógrafo, León Edel, James “es una gran figura mundial de las letras, un verdadero puente entre el movimiento romántico y todo lo que es ‘moderno’ en el arte del siglo veinte.”

El cuento y la novela lo tuvieron a James como uno de sus máximos exponentes, y algunos de ellos hasta hoy son transformados en guiones de exitosas películas. El realismo, las relaciones humanas y su mundo complejo, se unen a la ambigüedad, una de las características más notoria de su escritura.

Algo que está presente en este relato, donde cada punto de vista se contradice con el siguiente, juega con el anterior y se entrelaza con el último. Dónde está el criterio del autor, seguramente escondido entre palabras que debe ordenar el propio lector que, como alguna vez afirmara Tomás Eloy Martínez, “…tiene que decidir cuál es el verdadero lugar de cada cosa…” y que lo que finalmente suceda deba ser de una manera o de otra.
Algunos de estos textos, que se publicaron fragmentariamente en revistas de la época, le trajeron críticas, tanto en Londres como en Estados Unidos (acaso pocas veces es bien tolerada la descripción precisa de algunos rasgos nacionales).

Hoy, el acierto de la editorial “La Compañía” al publicar estas páginas, se agranda por la  introducción del escritor Guillermo Martínez, que ubica el texto dentro de la obra de James, y por la traducción y el posfacio del crítico Ernesto Schoo, que completa un análisis imprescindible para el lector inquieto e interesado.

 
Henry James (1843-1916)
Nacido en Nueva York y muerto en Londres, es uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Hermano menor del distinguido filósofo William James, admirador de Balzac, Dickens y Hawthorne, llegó a publicar más de cien relatos y una veintena de novelas entre las cuales se destacan Daisy Miller (1878), Washington Square (1880), Retrato de una dama (1881), Las bostonianas (1886), Los papeles de Aspern (1888), Lo que Maisie sabía (1897), Una vuelta de tuerca (1898) y Las alas de la paloma (1902). También fue admirable su tarea como crítico literario, como puede advertirse en su célebre ensayo The Art of Fiction.
 
112 páginas. $58
Editorial La Compañía
 
R.B.

abril 16, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

El inglés, la noche, el alcohol y la literatura

Noches en Fitzrovia es presentado como una serie de relatos autobiográficos del escritor Julian Maclaren-Ross, pero desde las primeras líneas el lector es atrapado por el texto como si fuera una novela, y lo va llevando de la niñez a la adultez del protagonista (en este caso el propio escritor), recorriendo calles, personajes, girando en un mundo dado en llamar “de la bohemia”, de la vida en la noche,  y siempre abierto al despertar de ideas nuevas, de proyectos que van y vienen, aunque supeditados a los vericuetos de las economías de entre y posguerra.
 
Los relatos, situados entre Francia (infancia y ritos de pasaje) e Inglaterra (bohemia y vida profesional), en una primera parte muestran algunos aspectos de su infancia, la familia y los curiosos personajes que atrajeron su visión de niño. La segunda parte, situada durante la guerra y referida a sus trabajos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los escritores ingleses colaboraban con sus ideas  y guiones para filmes de propaganda, le permiten describir la fuerte amistad que entabla con Dylan Thomas, compartiendo trabajo y diversas peripecias por los pubs de Londres.
 
El retrato que deja establecido de Dylan Thomas, los recuerdos de su entrevista con otro famoso: Graham Greene en la mansión del escritor, su relación con el editor Jonathan Cape constituyen los momentos culminantes del relato, que muestran entretelones inéditos de tales personajes, y marcan momentos especiales de la vida en la Inglaterra de mediados del siglo XX, mientras se tornan borrosos los límites entre realidad y ficción.
 
Muchos señalan la condición de dandy de Julian Maclaren-Ross, sus manías y sus rebeldías, sus odios y sus pasiones, que se ven reflejadas en estos relatos de “Noches en Fitzrovia”, publicados parcialmente entre 1953 y 1965 y  hoy llevados al castellano; también se convierten en una especie de confesión cuando recuerda a uno de sus odiados de juventud: “pero a los dieciocho yo no había sentido la presión de la pobreza o la erosión anual del tiempo; la ansiedad y la angustia socavando el cuerpo; el zumbido de la fatiga en el cerebro.”
 
Julian Maclaren-Ross (1912-1964), fue novelista, cuentista, guionista de cine y de documentales para la BBC, conscripto durante la Segunda Guerra Mundial, vendedor de aspiradoras a domicilio (tema central de su novela De amor y hambre) y, sobre todo, el más celebrado dandy del Soho de los años cuarenta y cincuenta. Vivió en el mismo mundo que sus personajes: hoteles y estaciones de tren, pubs llenos de humo, deudas, calles oscuras, prisión, paranoia, amores correspondidos aunque imposibles. Anthony Powell lo inmortalizó en sus novelas como el escritor X. Trapnel, y Paul Willetts escribió una magnífica biografía: Fear and Loathing in Fitzrovia. La adicción de Maclaren-Ross al alcohol y a las anfetaminas llevó a su biógrafo a afirmar: “Era un mediocre guardián de su inmenso talento”. Parodió a la perfección a escritores como William Faulkner, Raymond Chandler, P.G. Wodehouse y Patrick Hamilton, a sabiendas de que nadie iba a poder tomarse revancha: su estilo era inimitable. De Maclaren-Ross, La Bestia Equilátera ha publicado también Tostadas de jabón y otros cuentos y la novela Veneno de tarántula.
 
R.B.

Noches en Fitzrovia – Julian Maclaren-Ross
Precio: $73
Páginas: 248
Traducción María Martoccia

abril 13, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

Una mujer decidida a vivir su vida

La intromisión de Muriel Spark

Que en tu primer trabajo como escritor te toque reescribir aburridas autobiografías, para darle un estilo literario que no tienen, no está nada mal; especialmente si ese trabajo sirve para ayudarte a terminar tu primera novela, y mucho más si te toca vivir en el Londres que acaba de pasar la guerra, con sus racionamientos y penurias, como es el caso de la protagonista de “La intromisión”.

Pero hay algo que no funciona: la inquietante personalidad del empleador e ideólogo de la obra, las autobiografías que deben esperar 70 años para ser publicadas, y esos personajes que empiezan a tener extrañas actitudes, que parecen mezclarse con las alternativas de tu propia novela.

Con ese argumento, Muriel Spark (1918-2006) narra una historia casi policial, de intriga y suspenso, pero que al mismo tiempo es parte de su propia vida la que aparece reflejada en el personaje de Fleur Talbot, que tiene como su mejor amiga a la esposa de su amante y la nada fácil tarea de no perder un empleo que significa la única posibilidad de poder comer en una ciudad empobrecida y  hostil.

Intrigas, calumnias, la desaparición del manuscrito de su propia novela, y las presiones de su empleador desesperan a Fleur Talbot, quien debe luchar con todas sus fuerzas para evitar las trampas que aparecen en su camino; y al mismo tiempo hacerse fuerte en su labor literaria particular.
Justamente ésta será la novela más autobiográfica de Spark, y donde brinda las mayores precisiones sobre su forma de escribir, la búsqueda de personajes y la forma de encontrar el comportamiento más adecuado para las situaciones en que ella misma los coloca. Esa lucha por encontrarle salida a una situación apremiante, escribe la protagonista, “era como escribir páginas de una novela”.

“Con frecuencia me preguntan de dónde saco las ideas para mis novelas. Solo puedo decir que mi vida es así, que se vuelve una experiencia más de ficción, reconocible únicamente por mí…” explica, en la novela donde se mezcla la realidad y la ficción en varios planos, hasta confundirse casi con su propia vida.
La intromisión ya había sido editada en los años 80 por la editorial Emecé con el nombre de “Vagando con intención”, y ahora, con edición de la Bestia Equilátera se presenta a los lectores argentinos, para conocer un poco más a esta escritora nacida en Escocia y que recibiera en 1993 el título de “Dama al Servicio del Imperio Británico”, en consideración a su trabajo en el espionaje inglés durante la segunda guerra.

Su obra literaria está compuesta por más de veinte novelas, cuentos y biografías. Algunas de sus obras más reconocidas son la biografía de Mary Shelley, y las novelas La plenitud de la señorita Brodie (1961), llevada al cine y al teatro con gran éxito; Memento mori (de intriga y suspenso), La balada de Peckham Rye, El asiento del conductor (enmarcada en la novela negra), Las señoritas de escasos medios (visión descarnada de la Inglaterra de la posguerra). La mayoría de ellas no traducidas o difíciles de conseguir en Buenos Aires.

Amiga del escritor Graham Greene, éste  la ayudó en sus peores momentos con una pensión alimentaria para salvarla de la miseria, con la condición de que nunca le diera las gracias ni rezara por él. Recién en 1950, cuando ganó un prestigioso concurso de relatos en The Observer, pudo encarrilar su vida de escritora con un éxito que la acompañó hasta el pequeño pueblo de la Toscana italiana donde vivió y escribió hasta su muerte.

R.B.

La Bestia Equilátera – 256 pág. – $73

marzo 16, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

La gloria secreta de Arthur Machen

“La gloria secreta es la historia de un individuo desafortunado que se da la cabeza contra la pared desde el principio hasta el fin. No puede pensar ni hacer nada siguiendo la corriente del mundo; incluso cuando “obra mal”, lo hace de una manera sumamente inusual y excéntrica. Quedará a criterio del lector determinar si era un santo que había perdido su rumbo en el siglo o un pobre loco subdesarrollado; en lo que me atañe, no estoy a favor de ninguna de las dos opciones.” Con esta frase presentó su novela Arthur Machen (Arthur Llewellyn Jones 1863-1947).
 
Famoso y olvidado, autor de culto luego en Estados Unidos y con seguidores en todo el mundo, icono de la literatura fantástica (y con un trabajo teórico todavía no muy rescatado), no hay mucho de él en castellano: Los tres impostores (que Borges publicó en su Biblioteca Personal), esta novela hoy editada por La bestia Equilátera…
Machen nació en las serranías de gales, “fuente de la matiere de Bretagne, que pobló de sueños la tierra”, cuenta Jorge Luis Borges, quien admiraba al escritor que consideraba creador de obras maestras. “Toda ficción es una impostura; lo que importa es sentir que ha sido soñada sinceramente”, dice a propósito de él.
 
De alguna manera, el origen de Machen puede explicar su interés por conectar la leyenda del Santo Grial con la desaparecida Iglesia Celta, predominante en las islas británicas durante los siglos V, VI y VII. Él realiza su investigación como “una travesía por tierras mágicas y olvidadas”. Y la novela surge de esa búsqueda, unida a una fobia que despiertan en él, ciertos aspectos de la educación británica, especialmente los cánticos estudiantiles y el rugby, considerado como “disciplina educativa y una guía para la vida”.
 
Esa unión temática, escrita en 1907 y publicada en 1922, como “La gloria secreta” produjo innumerables elogios por la precisión de su lenguaje y el lirismo de las imágenes que evocaba. Aquí tal vez quepa aquello de que las palabras pueden provocar imágenes que valen más que la visión de la imagen misma.
Pero bien, lo que podía haber sido una loca historia de tradiciones celtas mezclada con la crítica de la educación inglesa de principios del siglo XX, a lo “The Wall”; 0 sea, una especie de novela naturalista pero con visos fantásticos, se convierte, por efecto de las palabras, en un texto de culto para algunos, o de admiración religiosa para otros.
 
Estructurada como la biografía del joven Ambrose Meyrick, el relato detalla las peripecias del estudiante, y su trasformación exterior, para preservar su interior y obtener algún día esa gloria secreta para la cual se sabe predestinado. Y junto con las digresiones del autor, donde critica a la educación británica (“una de las principales tareas del sistema es matar, destruir, aplastar y  y reducir a nada cualquier poder de imaginación que el susodicho pueda haber poseído originalmente…”); o se burla del moderno desarrollo capitalista (“las chimeneas de las fábricas de Lupton vomitando su humo fétido, las sórdidas calles rojas… brumosas, ahogadas en su propio polvo. Para ríos estaba el Waed, que corría como aceite negro entre sus negras márgenes… mientras las paredes de las fábricas vomitaban  en sus aguas sus venenos hirvientes… Lupton era un lugar muy próspero.” A pesar de todo,  Meyrick se mantiene puro en el muladar gracias al encantamiento. El encantamiento, esa vía adoptada por Meyrick para salir de un pozo profundo y espantoso que era la vida.
 
Junto a ello están las opiniones que el protagonista expresa sobre el realismo. “Zola es un realista, no –como suponen los imbéciles- porque haya descripto –más bien minuciosamente- imágenes y sonidos y olores y emociones desagradables, sino porque era un poeta, un vidente; porque, a pesar de su pseudo filosofía y su materialismo barato, veía el verdadero corazón, la realidad de las cosas…”
 
Machen supo oponer a las canciones estudiantiles los antiguos poemas de la tierra de Gwent, mezclando en la novela su propia voz con las de los protagonistas en forma directa, en un llamado apasionado “a restaurar la imaginación vital y exuberante”.
Acaso para Machen la vida era el eterno libar en el Santo Grial, en “la Copa Eterna en una altísima y dichosa sempiterna Taberna”.
 
Editorial La Bestia Equilátera, 312 páginas, $89

marzo 14, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario