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La fascinación de la escritura americana

Joaquín María Machado de Assis (1839-1908), un pobre mulato hijo de portugueses y africanos, de frágil salud y autodidacta, es uno de los grandes intelectuales brasileños y latinoamericanos. Y no solo por haber creado la Academia Brasileña de Letras en 1896, por ejemplo, sino también por revolucionar la literatura de su país, al haberse convertido en uno de los adelantados del realismo y lograr una vigencia que perdura en estos días.

 

Editorial La Compañía publicó no hace mucho una de sus mejores y más famosas novelas: Quincas Borba, que es el nombre que comparten un filósofo, y su perro, poseedor aquel de una gran fortuna que, al fallecer, hereda su amigo, el ingenuo maestro Rubiao, protagonista de la novela y el hilo conductor del que se vale De Assis para recorrer a los personajes de su tiempo, desnudando sus ambiciones, sus costumbres, sus amores y miserias, como hasta el momento pocos habían hecho.

 

Rubiao y su perro con el nombre del amigo, parten del pequeño pueblo en el que viven hacia la rutilante Río de Janeiro, en tiempos del Imperio, cuando la corte, los esclavos y el ascenso burgués se mezclaban y donde vivirá experiencias inesperadas para su virginal provin-cianismo.

 

Como en muchas novelas de Balzac, el dinero es también el motivador de las conductas y Machado lo puede mostrar como nadie, con un agregado, el narrador puede meterse con sus lectores, explicarles y preguntarles, cortar la narración, multiplicar los capítulos hasta lo obsesivo, obligar a una participación permanente, sin perder por ello la frescura y el humor que caracteriza al texto.

 

No fueron pocos los críticos y artistas que elogiaron a este hombre, que de una infancia pobrísima, de sus primeros trabajos como periodista, sin escuela ni maestros, pasó a convertirse en un referente adelantado de la literatura de su país y del mundo.

 

Todo en él es original y moderno y, por sobre todo atrapante. “Todo en él es elocuente, caprichoso y protagónico; todo pasa por él; el narrador es un prisma que descompone la luz blanca de cada historia en estampas de colores sospechosos y el curso del tiempo en lapsos acrónicos”, explica Marcelo Cohen, en un posfacio que profundiza en la escritura y el estilo de Machado de Assis, y donde admira el influjo que ejerce en sus lectores, quien supo adelantarse a la literatura de su época y escribir también para los que todavía hoy podemos gozar con su lectura.

R.B.

Quincas Borba
Joaquín María Machado de Assis
Traducción y Posfacio: Marcelo Cohen
Editorial La Compañía
248 páginas. $ 69

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agosto 23, 2012 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario

El cuento: origen y desarrollo (69) por Roberto Brey

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Brasil

Literatura de la independencia

El primer romántico definido sería Domingos José Goncalves de Magalhaes (1811-1882). Viajero por Europa, conoce a Esteban Echeverría y, como él al Río de la Plata, lleva las ideas del romanticismo al Brasil. Fundó una revista, “Niteroi”, en París (1836), donde escribe sus primeros poemas, “Suspiros poéticos y saudades” (1836). Sus obras no conforman demasiado a la literatura, pero instala una corriente renovadora y promueve el indianismo (esa visión romántica y feliz, diferente al indigenismo). Algo similar ocurrió con Manuel de Araújo Porto Alegre (1806-1879), que escribe “Brasilianas” (1863) con sus poemas juveniles, y “Colombo” (1866), un poema épico, entre otras obras. También estuvo en Europa, realizó una labor periodística como casi todos los escritores de la época y fue uno de los fundadores de “Niteroi”.

Pero el considerado primer romántico fue Antonio Goncalves Días (1823-1864), de ascendencia mestiza, con sus “Primeros cantos” (1846), de poesía religiosa e indianista, con estudios en Portugal y firme contacto con los románticos portugueses, su acercamiento a los indios (vistos en forma ideal como paladines de la caballerosidad, la intrepidez y el amor), le permitió escribir un “Diccionario de la lengua tupí” y el “Vocabulario de la lengua franca del Alto Amazonas”. En su poema “Tabira”, muestra la lucha desigual de los indios contra los portugueses, tema que vuelve a repetir en otras obras. En la novela se destacó Joaquín Manuel de Macedo (1820-1882), comparado con Dickens en Brasil. Su obra más conocida es “La morenita” (1844), y entre otras: “Los dos amores”, “El forastero” y “Vicentina”. Para Estela dos Santos, su narrativa “es la pintura realista del modo de vivir de los círculos pequeño burgueses, pues el mundo íntimo y la psicología de los personajes son inauténticos, cortados todos por un mismo molde”.

Otro de los destacados fue José de Alentar (1829-1877), quien se caracterizó “por no supeditar la verdad a la amenidad, por introducir el paisaje en grandes descripciones y por poseer un estilo nervioso, vibrante, de eficaz plasticidad y colorido”, según opina Estela do Santos. Uno de los continuadores de esa corriente sería Bernardo de Guimaraes (1827-1885), que instauró el “sertanismo” (ver “serton” más abajo) en la prosa, con sus novelas “La esclava Isaura” (1875), sobre el tema de la esclavitud; “Mauricio” (1877), sobre la vida de los troperos y “El buscador de diamantes” (1872), entre otras. Alfredo d’Escragnolle vizconde de Taunay (1843-1899) fue autor de una novela sentimental, “Inocencia” (1872), con personajes y paisajes idealizados del sertón (una vasta región semiárida del nordeste brasileño, caracterizada por la pobreza de su población y la particularidad de sus personajes que dieron lugar a grandes obras de la literatura).

Otra variante significó Manuel Antonio Alvarez de Acevedo (1831-1852). Se lo considera el Lord Byron brasileño y en parte seguidor del pesimismo del italiano Leopardi (ver capítulo 49). Su actitud despreciativa y sus poesías líricas extremas, tuvieron gran repercusión en su época y llegó a escribir una serie de cuentos, “Noche de Taberna”, en 1855. Hasta mediados de siglo predominó el folletín, el romanticismo sentimental, pero habría que esperar todavía unos años para que se generan obras de otras características, más acordes con el realismo que empieza a predominar en América.

Si yo muriese mañana (Alvarez de Acevedo)

Si muriese mañana, vería al menos / cerrar mis ojos mi afligida hermana;/ mi madre de saudades moriría / si muriese mañana. /

/ iCuánta gloria presiento en mi futuro!/ iQué alba de porvenir y qué mañana! / Perdería llorando esas coronas / si muriese mañana. /

/ iQué sol! iQué cielo azul! iQué dulce del alba / despierta la natura más lozana! No latiera ese amor dentro del pecho/ si muriese mañana./

/ Pero el dolor de la vida que devora / esas ansias de gloria, el doliente afán… / Ese dolor se callaría al menos / si muriese mañana.

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abril 21, 2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , , | Deja un comentario

El cuento: origen y desarrollo (68) por Roberto Brey

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Brasil
 
Sobre tres millones y medio de habitantes, dos millones eran esclavos negros, a comienzos del siglo XIX. Más allá del lenguaje tal vez esa haya sido una de las principales diferencias con el resto de la América Hispana, junto al traslado de la corte portuguesa y la constitución de una monarquía sin antecedentes en América.

 Como en todo el continente, la colonización fue resistida (y sofocada esa resistencia a sangre y fuego), no sólo por quienes vivían en América antes de la llegada de los europeos, sino que también se rebelaron quienes defendieron sus propios intereses frente al poder central. Las más notorias fueron la de Villa Rica encabezada por Felipe dos Santos en 1720 y la sublevación de Tiradentes en 1789. Pero la primera, y tal vez una de las más emblemáticas fue la de Palmares, encabezada al final por el mítico Zumbí (1655-1695)

 Palmares era un grupo de quilombos (el lugar donde se refugiaban los esclavos negros que huían de sus amos y, como dice la historiadora Beatriz Nacimiento, “un lugar donde la libertad era practicada, donde los lazos étnicos y ancestrales eran revigorizados”). La Confederación de Palmares nació en 1596, cuando un grupo de unos 40 esclavos negros, tras una sangrienta rebelión en un ingenio azucarero, se refugiaron en la sierra de la Barriga (en el actual estado de Alagoas), y crearon allí las bases de un “estado libre” en el corazón del Brasil colonial. Se trataba de una gran fortificación, con aproximadamente 6 kilómetros de diámetro, con más o menos 800 metros de altitud. Llegó a tener cerca de 30 mil habitantes, y con un sistema colectivo de trabajo, subsistía gracias al cultivo de maíz, frijoles, yuca, banano y caña de azúcar, entre otros productos. La organización permitió con el tiempo la fabricación de herramientas para la agricultura y la guerra en metal, y objetos artísticos y utilitarios en cerámica y madera. Situado en tierras muy fértiles comparadas con su entorno, la sociedad estaba divididaen campesinos, artesanos, guerreros y funcionarios, con un grado de libertad e igualdad que contrastaba notoriamente con la situación de esclavitud imperante en el resto de las poblaciones y latifundios que lo rodeaban.

Claro que la clase dominante de la época procuró durante años derrotar militarmente al intento libertario, sin conseguirlo, y a partir de 1676 los ataques se hicieron más cruentos, obligando a su líder, Ganga-Zumba, a llegar a un Acuerdo de Paz con el gobierno colonial, en 1678. Zumba recibió tierras para él y sus seguidores y fue nombrado oficial del Ejército. Pero los negros empezaron a ver restringidas sus libertades y no faltó quien acusara de blandura y hasta de traición a su líder.

Por entonces un sobrino suyo, Zumbí, nacido en el quilombo, pero secuestrado por los portugueses, logró escapar y volver a Palmares en 1670, cuando tenía quince años. Sería él quien retomara la lucha contra el poder colonial, a la muerte de su tío, e iniciará una rebelión que amenazó con extenderse por todo Brasil, cuando avanzó con su ejército por las plantaciones, liberando esclavos e incitando a los negros a luchar por su libertad. Finalmente, en 1693 los colonialistas organizaron un ejército de más de 8.000 hombres, con armamento moderno y cañones. Los rebeldes se defendieron con una guerra de guerrillas, mientras se fortalecían en lo alto de la sierra de Barriga, pero fueron finalmente derrotados y Zumbi, herido, fue considerado muerto. Sin embargo, Zumbí logró sobrevivir, y reanudó la lucha, hasta que fue asesinado a manos de uno de sus seguidores comprado por el ejército colonial. Degollado por el militar que comandaba la operación, Furtado de Mendonça, su cabeza fue llevada a Recife, para ser expuesta en la plaza pública. Fue un 20 de noviembre 1695, fecha hoy recordada en Brasil como el “Día Nacional de la Conciencia Negra”.

 El que Portugal, influenciado tan fuertemente por Inglaterra, trasladara su gobierno a Brasil, abandonando su territorio al ejército napoleónico en 1808, significó un alivio para la clase dirigente brasileña, ya que se atenúa la sujeción colonial, y aprovecha a los intelectuales y científicos que llegaron junto con la Corte; se caen las barreras aduaneras y pasa a tratar directamente con Inglaterra. Claro que esa liberalidad no se extiende a los esclavos y a los explotados criollos.

Al volver el monarca a Portugal tras la caída de Napoleón, queda su hijo Pedro a cargo de la colonia, quien se corona como Emperador independiente el 12 de octubre de 1822. La Argentina y Brasil concluyeron su disputa por la Banda Oriental con la independencia de este territorio en 1828. En 1840, a los 15 años de edad, fue proclamado Pedro II, con un mandato que llegó hasta 1889.
 
Educado en el enciclopedismo, alentó las actividades científicas y culturales, y logró mantener cierto equilibrio entre los dos partidos enfrentados: liberales y conservadores. Su gobierno pasó por el enfrentamiento con Argentina aliándose a Urquiza contra Rosas, y por la guerra contra el Paraguay (1864-1870). Fue políglota, estudioso de idiomas, como el árabe, el hebreo, el sánscrito y el guaraní, impulsor de las artes, creador de diversas escuelas y academias, hizo varios viajes a Europa, donde mantuvo contactos con los escritores y sabios más destacados.

Finalmente, el movimiento republicano del 15 de noviembre 1889 lo depuso, y fue desterrado por la revolución encabezada por el mariscal Deodoro da Fonseca. Murió en París en 1891. Por entonces, en lo económico dominaba la estructura agro exportadora, basada en el monocultivo del café.

Ese influjo intelectual portugués hace que se formen academias literarias en Brasil, con escritores que inician la temática indianista. José Basilio da Gama (1740-1795), Fray José de Santa Rita Durao (1720?-1784) y Tomás Antonio Gonzaga (1744-1810), son los poetas más destacados; y este último logra la mayor popularidad y es desterrado hacia el fin de su vida por su participación en la sublevación de Tiradentes.

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abril 15, 2011 Posted by | Uncategorized | , , , , , | Deja un comentario