El cuento: origen y desarrollo (106) por Roberto Brey
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Primeros escritores hispanoamericanos
Ramón de Palma (1812-1860) nació en La Habana, siguiendo la tradición familiar se recibió de abogado y, según sus biógrafos, las privaciones en su juventud le dieron un carácter melancólico y sombrío. Periodista, dramaturgo, novelista y poeta, en 1842 publica su primer libro de poesías, “Aves de paso”. Sus ideas y acciones a favor de la libertad de Cuba lo llevaron a la prisión al final de su vida.
Es su relato breve Una Pascua en San Marcos, al decir del crítico Alfonso Fornet, De Palma muestra uno de los extremos de la pirámide social, el mundo blanco, retratando a un “parásito inescrupuloso y engreído (…) trasunto literario de una realidad histórica, no sólo la representación sino el destino de su clase. Mientras que con El Ranchador de Morillas -dice- la crueldad y la violencia irrumpen en nuestra narrativa”. En este caso es la muestra del otro extremo de la pirámide, el mundo negro.
Pedro José Morillas (1803-1881). Nacido en Santo Domingo en 1803, muy joven se trasladó a Cuba, y en La Habana se hizo abogado y fue catedrático de la Universidad. Dejó algunas notas sobre los últimos años que pasó en Santo Domingo, que fueron insertadas por Antonio Del Monte y Tejada (1783-1861) en su Historia de Santo Domingo. En La Habana publicó en 1847, “Breve tratado de Derecho Administrativo español, general del reino y especial de la Isla de Cuba”, que se reimprimió corregido en 1865. Volvió a Santo Domingo en 1861, con motivo de la re anexión a España y tradujo y adaptó el Código Civil francés, que regía en Santo Domingo sin haberse vertido al español.
La importancia para profundizar en los orígenes de la literatura centroamericana de las narraciones breves: “Una pascua en San Marcos” de Ramón de Palma y “El Ranchador” de Pedro José Morillas, la marca una reciente edición crítica, donde el académico cubano Roberto Méndez Martínez, en la presentación de la edición, se pregunta: “¿Por qué dar a la luz con tanto cuidado estas obras de parcos valores estéticos, que están lejos de anunciar los méritos de nuestra novelística mayor?” Él mismo contesta: “porque son valiosísimos documentos para conocer el pensamiento y la conducta de un sector de la sociedad de aquel siglo, al menos, la del Occidente azucarero de la Isla y con ella, algunos de los conflictos que marcarían nuestra cultura de manera singular. A la vez, son piezas clave para el estudio de lo que podría llamarse la protohistoria de la narrativa cubana”. Para él, Morillas había realizado “obras mediocres”, y explica: “…este misterioso autor entra en nuestras letras únicamente por los valores de El Ranchador”. Dice Méndez Martínez: “El escritor ofrece sus doncellas inocentes hasta la tontería, sus galanes superficiales y botarates, sus propietarios que dividen el tiempo entre el juego, el galanteo y los proyectos de ascenso social, mientras que el horror está a las puertas. Cuando alguien hace violencia a la niña Aurora, es muy sencillo culpar a los negros y el autor escribe sucintamente: “y no se perdonó ninguna clase de medios para descubrir el agresor”, es decir, mientras los visitantes continúan su aventura folletinesca, a sus espaldas, el cepo, el bocabajo y otras torturas, ponen el verdadero sabor de época, ese que Morillas en su relato concibe como una maldición: para él los negros apalencados son a la vez bestias y víctimas y otro tanto son los ranchadores, porque toda la sociedad está marcada por ese estigma: la misma naturaleza de los cafetales sembrados al modo racionalista, con sus estatuas, fuentes y lagunas con esquifes, es la que presencia la cacería enloquecida de hombres y los incendios que reducen a cenizas cualquier ilusión de libertad. Estas dos novelas deben leerse así, como un diálogo imposible entre la sociedad que se ve y cuya falsedad la convierte en galería de esperpentos y la que se oculta, porque lleva en su interior los gérmenes de la disolución de una época: el salón y el palenque, el galán y el ranchador, el piano y el machete, la laguna de Anfitrite propicia para los amantes y el valle donde se asesina a mansalva”.
En el siglo XIX el abolicionismo se erige como tema literario. Varios novelistas cubanos trataron el tema de lo que denominaban «institución abominable». Ponían énfasis en los vicios de la clase esclavista, en la nobleza del esclavo y la inhumanidad del esclavista. Era una forma de hacer conocer las relaciones sociales imperantes, las verdaderas relaciones entre amos y esclavos.
A los ya mencionados se suma Félix Tanco Bosmeniel (Bogotá, 1797- Estados Unidos, 1871). Muy joven se trasladó con su familia a Cuba, amigo de Domingo del Monte. En 1844 estuvo encarcelado por abolicionista. Colaboró en numerosas publicaciones periódicas. En 1838 escribió su novela corta “Petrona y Rosalía” de tema antiesclavista, que integraba una serie de cuadros de costumbres cuyo conjunto llevaría el titulo “Escenas de la vida privada en la isla de Cuba”, hoy extraviados. “El niño Fernando” es parte de esa trama: “el hijo de familia caprichoso, inmoral e improductivo…” En 1869 se trasladó a Nueva York.
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Libros: ¡Si hasta Marilyn leía a Joyce!
Como habíamos quedado la semana pasada, he aquí el resto de los libros que pudimos leer y recomendar para un verano pletórico de cultura. Sí, por qué no, este año puede ser el de la vuelta a la lectura, un hábito mucho más sano (y más barato) que el cigarrillo, por ejemplo.
“La gloria secreta” de Arthur Machen (galés, 1863-1947), por primera vez traducida al castellano. De él dijo Jorge Luis Borges: “puede, alguna vez, proponernos fábulas increíbles, pero sentimos que las ha inspirado una emoción genuina. Casi nunca escribió para el asombro ajeno; lo hizo porque se sabía habitante de un mundo extraño”. En la Inglaterra, comienzos del siglo xx. Un joven que tiene visiones religiosas. Un profesor con debilidad por el castigo. Una novela sobre el Santo Grial, el folclore celta y la niñez encantada. Una sátira sobre el sistema educativo. Un elogio de la poesía y la embriaguez. Contra la vida mediocre, la gloria secreta.Edita con la calidad de siempre La Bestia Equilátera.
“Noches en Fitzrovia” es una selección de escritos autobiográficos de otro escritor británico, Julian Maclaren-Ross (1912-1964), escrito en forma casi novelesca, recorre París y Londresdesde la vida bohemia y profesinal, recorriendola vida de otros escritores, como Dylan Thomas, Graham Greene. Fue el más celebrado dandy del Soho de los años cuarenta y cincuenta. Vivió en el mismo mundo que sus personajes: hoteles y estaciones de tren, pubs llenos de humo, deudas, calles oscuras, prisión, paranoia, amores correspondidos aunque imposibles. Escritos en el que se mezclan realidad y ficción.
También es pósible recomendar a otro autor argentino, que habla de nosotros y de nuestros escritores, en un ensayo necesariamente reeditado. “Realismo y realidad en la narrativa argentina” de Juan Carlos Portantiero (1934-2007), publicado en 1961 por primera vez, está considerado hoy como un documento invalorable para conocer parte de ese debate en torno al realismo en un momento de transformación de la literatura argentina.
Para seguir con la onda, por qué no “El flaco” de José Pablo Feinmann, un relato de esa relación de respeto y admiración mutua que supieron conseguir, entre el filósofo y el presidente, hasta el distanciamiento, cuando Néstor Kirchner reclamaba mayor compromiso y el escritor y filósofo, quiso mantenerse¿en su Torre de Marfil? un poderoso mail de Néstor, y una escriturajugosa, cuya lectura siempre da placer.
Para terminar con la política, en esta serie que analiza el movimiento más polémico e interesante de la Argentina: el peronismo y sus variantes. Una pequeña editorial (Piloto de tormenta – enero 2011) dio a conocer “Juan Perón, filosofía peronista”, que rastrea los orígenes filosóficos del ex presidente, su pensamiento y su concepción del Estado y del hombre y sus principales propuestas económicas, sociales y políticas.Link Permanente: http://www.sprensalibre.com.ar/index.php?id=4247
Nasrala, el N° 2 de la policía bonaerense
El comisario mayor, Jorge Omar Nasrala, que hasta ahora se desempeñaba al mando de la Departamental Conurbano Norte es el nuevo titular de la Superintendencia de Investigaciones bonaerense. El puesto es el segundo de mayor jerarquía de la fuerza. La designación es una de las adoptadas tras los cambios propuestos por el Ministerio de Justicia y Seguridad provincial desde diciembre último cuando designó al mando de la fuerza al comisario general, Hugo Matzkin.
El ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense anunció cambios en la cúpula policial y la creación de nuevas zonas a cargo de comisarios generales, para darle mayor operatividad a la fuerza. El comisario mayor Nasrala (47), al mando de la Departamental Norte desde fines de 2008, es el nuevo titular de la Superintendencia de Investigaciones.
Nasrala llegó a la zona norte en medio de una ola delictiva violenta (el crimen de Ricardo Barrenechea, en Acassuso), pero en la zona norte se lo puede recordar también por su intervención como mediador eficaz en conflictos sociales como los del vial costero, en Vicente López, y recientemente en el barrio 1ero. de Octubre en Boulogne.
Al anunciar los cambios en la fuerza, el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal informó que se inicia “un proceso de regionalización y descentralización, con la creación de tres zonas de la superintendencia de Seguridad Interior a cargo de comisarios generales que serán los jefes operativos de cada una de ellas”.
Para los que siguen la marcha de la bonaerense los cambios fueron sorpresivos. Nasrala remplaza al comisario Roberto Castronuovo, que pasará a la superintendencia de Seguridad Siniestral, Además se anunciaron nuevas designaciones de jefes zonales para el interior bonaerense.
La Superintendencia de Seguridad Zona Norte a partir de ahora estará a cargo del comisario general Osvaldo Norberto Castelli; mientras que una mujer, la comisaria general, Sandra Moyano, tendrá a su cargo la Superintendencia de Institutos de Formación Policial.
GC
El cuento: origen y desarrollo (105) por Roberto Brey
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La nueva literatura hispano americana
Es bueno recordar que las clases populares, hasta bien alcanzada la segunda mitad del siglo eran totalmente analfabetas. Sólo algunos sectores de la incipiente burguesía de las ciudades empezaba a tener rudimentos culturales, que le permitían acceder a los periódicos que, a mitad de siglo, comenzaban a desarrollarse gracias a los avances técnicos que iban llegando de Europa. Es en esos primeros diarios y periódicos donde los escritores publican sus trabajos y empiezan a ser conocidos fuera de los reducidos núcleos intelectuales de entonces, por supuesto, sin llegar a tener todavía difusión masiva. Téngase en cuenta que obras fundamentales de la novelística americana como “El periquillo Sarniento”, publicada en periódicos mexicanos en 1816 (ver capítulo 62), sólo es editada en libro un siglo después, algo que ocurre con muchos poetas y escritores de toda América.
A medida que avanza la producción periodística los escritores empiezan a publicar en ellos folletines, al igual que artículos y cuadros de costumbres, relatos cortos, ensayos y poesías que son los que predominan, y sólo mucho después los mejores, o los que se consideren más exitosos, serán editados en libros.
Como dice Zanetti: “Para escribir sus novelas los autores siguen los modelos románticos y sólo hacia la última década del siglo –cuando hay ya una fuerte burguesía consumidora- se concreta el apogeo de la novela realista y una actitud de crítica social mayor, que coincide en algunos sectores con el conocimiento de las teorías del naturalismo”.
El cuento
Para el profesor Javier Hernández Gil, el cuento no existe en América hasta la aparición del Romanticismo. Si bien señala como los primeros a los “Cuentos orientales”, que el cubano José María de Heredia publicó en su revista “Miscelania” entre 1830 y 1832; él mismo aclara que fueron publicados sin firma y que probablemente eran traducciones de sus lecturas de románticos europeos.
Casi a desgano señala como el primero a “El matadero” de Esteban Echeverría, del que hay que tener en cuenta que si bien fue escrito en 1938, se publicó en 1871. (Ver capítulo 64.) Menciona entre los primeros cultivadores del cuento a Pedro José Morillas (“El ranchador”, publicado en 1856 en la revista La piragua, pero concebido entre 1838/39), Juan Montalvo (1832-1889) (“Gaspar Blondin”), Juana Manuela Gorriti (“Sueños y realidades”), José María Roa Bárcena (“Lanchitas”), Ricardo Palma (“Tradiciones peruanas”) y Eduardo Wilde (“Aguas abajo”)
Según Jorge e Isabel Castellanos autores de un interesante trabajo sobre la literatura afrocubana (Miami 1994):
“…el cuento cubano procede directamente del cuadro de costumbres, que se desarrolla desde fines del siglo XVIII en la prensa habanera, ya en el Papel Periódico (1790) ya en El Regañón (1800), con los artículos de un Manuel Zequeira, en el primero, o un Buenaventura Pascual Ferrer, en el segundo. Al principio el costumbrismo se limita a breves trabajos en prosa de tono satírico e intención recreativa sobre los usos, costumbres y tipos humanos representativos de la sociedad criolla. Con el andar del tiempo, al mero retrato se le añade a ratos una acción rudimentaria. Y, por fin, este elemento se intensifica e independiza hasta dar a luz al cuento propiamente dicho. Este fenómeno ocurrió en la década del ’30 del siglo XIX con obras narrativas breves tales como Una Pascua en San Marcos de Ramón de Palma, El Ranchador de Pedro José Morillas y El Niño Fernando de Félix Tanco”.
Los estudiosos destacan que el negro aparece desde los inicios de la narrativa corta. Y si en el cuento de Palma lo hace en forma secundaria, en el caso de Morillas y de Tanco, el esclavo desempeña papel central en la obra y los autores manifiestan una actitud abolicionista. Y justamente en el siglo XIX en Cuba se produce la mayor expansión esclavista.
“Con curiosa perversidad dialéctica, muchos de los acontecimientos históricos que, desde atrás, venían empujando hacia el desarrollo de la infame institución, también favorecían el florecimiento del abolicionismo en la Isla. La Revolución Francesa desató la conflagración haitiana y, como consecuencia, el rápido incremento de la industria azucarera y de la esclavitud en el país, más a la vez, su ideología igualitaria y democratizante influyó en amplios sectores de la opinión pública cubana, reforzando los criterios antiesclavistas ya existentes en diversas capas de la población. La independencia de Estados Unidos desplazó el centro de gravedad económico de Cuba, que de la lejana España pasaba a la vecina república. Se abrió así la puerta de un riquísimo mercado para los artículos agrícolas cubanos y aumentó el número de esclavos necesario para producirlos. Pero, al mismo tiempo, la abolición de la trata en Norteamérica devino ejemplo cercano y vivo que los partidarios insulares de una reforma similar podían aducir como prueba de que el fin del comercio negrero no conducía necesariamente a la ruina del país y ni siquiera a la inmediata abolición de la esclavitud. La revolución industrial aumentó violentamente la capacidad productiva de los ingenios cubanos y la demanda de mano de obra servil, pero poco a poco incrementó también el número de trabajadores libres en las fábricas y disminuyó el de esclavos necesarios para moverlas, convirtiéndose así en un factor abolicionista más”.
Jorge e Isabel Castellanos (Ediciones Universal, Miami 1994)
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Libros recomendados: ¡A leer que se acaba el mundo!
Como todos los años, en el inicio de las vacaciones, es bueno que uno se plantee algunos objetivos. Por ejemplo, leer más puede ser uno de ellos. En tiempo de corridas, cuando se cree no poder terminar con todos los asuntos que tiene en mano, es bueno pensar en relajarse un poco y sentarse a leer algo bueno.
Siguiendo con La Compañía, viene bien leer un libro de conversaciones, en especial si estas tienen que ver con la lectura, los libros, y se realiza entre hombres apasionados por la literatura. Se trata de las charlas de Alberto Manguel con el editor francés Claude Rouquet, “Conversaciones con un amigo”, un relato más apasionante que literario, habla de su nacimiento en Buenos Aires, su niñez en Israel (su padre fue el primer embajador argentino en Israel), su pasión por los libros, su vuelta a la Argentina, y sus trabajos en Europa, Tahití y Canadá. Hoy vive en un castillo en Francia rodeado por miles de libros.George Steiner lo definió como “un don Juan de las bibliotecas”. Entre sus novelas, ensayos y libros difíciles de clasificar, se destacan: Guía de lugares imaginarios, Noticias del extranjero, Una historia de la lectura (Premio Médicis), Diario de lecturas, El regreso, La biblioteca de noche, Todos los hombres son mentirosos.
“Los Zunitas” había sido editado en 1999, su autor, Federico Jeanmaire fue ganador de los premios Clarín y Emecé. Esta reedición es en realidad una forma de introducir a un escritor, Juan Martín Guastavino, en su primera novela “El silencio del río” (finalista del Premio Clarín). Un objetivo manifiesto de la editorial Outsider en esta colección Doble Mano es introducir a los autores desconocidos por los ya consagrados. Y en este caso con una edición doble: de un lado se lee una novela, del otro la novela siguiente.
Volvamos a Outsider; nació en 2010 con el objetivo de tender un puente entre dos mundos: el de la literatura emergente, representada por autores que aún no fueron publicados, y el de la literatura visible que encarnan los grandes nombres de la escena cultural argentina. Lograron el apoyo de escritores consagrados para promocionar a jóvenes valores que difícilmente pudieran tener acceso a las grandes editoriales, la edición de los primeros libros y la llegada a las librerías.
Los cuentos (hasta ahora inéditos) son del japonés Kobo Abe (1924-1993). “Cuentos siniestros” es una selección de relatos escalofriantes, no porque remitan a los clásicos cuentos de terror japoneses, sino por la sencillez y precisión con que se relatan insólitas situaciones del mundo cotidiano. Escritos en los cincuenta,impactan por ser actuales, y de cierta manera denunciar un mundo que impone un “progreso” apabullante para el individuo de las grandes urbes. Imposible dejar de leerlos.
“La Bestia Equilátera”, (joven editorial que se destaca por la calidad de sus publicaciones y la originalidad de los títulos) nos trajo este año varias novedades de peso. “El señor de la luz” de Maurice Renard (1875-1938), es una de ellas. Con la excelente traducción debida a la pluma del escritor César Aira, en esta época en que los adultos sufrimos por interesar a los adolescentes en la lectura, es bueno que aparezcan novelas que bien pueden interesar a los jóvenes por su agilidad y la mezcla que propone entre el policial, lo fantástico y el romanticismo. Renard, admirador confeso de Edgar Alan Poe, apela a los mejores recursos para construir una historia apasionante, escrita en 1933, que tiene que ver con la reciente invención del cinematógrafo, la fantasía de los Hofmann y el espíritu de aventura e imaginación de Julio Verne.
La Bestia Equilátera publica también “La intromisión” , de Muriel Spark (1918-2006), editada en los años ochenta por Emecé con el título “Vagando con intención”, una de las novelas más autobiográficas de Spark (nacida en Escocia, poeta, novelista y cuentista), donde relata sus inicios en el mundo de las letras. La heroína de día trabaja redactando biografías secretas que se guardarán bajo llave. De noche consuela a la esposa de su amante. Mientras, escribe su primera novela y todo le sale mal, en Londres durante la posguerra, en tanto la ficción toma el mando y la vida se empieza a parecer más y más a la de los desafortunados personajes de la novela.
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El cuento: origen y desarrollo (104) por Roberto Brey
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América latina o española
Los hombres de América, como se ha visto, no tenían patria, en el sentido actual de la palabra (si por actual se entiende a la división de la gran patria americana, producto de la intervención de las potencias coloniales -imperialistas que le dicen- y de la ceguera de muchos líderes locales). Eran ante todo “americanos” porque luchaban con ahínco por la libertad e independencia del continente americano, incluso después de la división por países que se realizara a lo largo del siglo XIX.
Estos hombres, influenciados por las ideas revolucionarias de los filósofos que inspiraron a la Revolución Francesa con sus consignas de libertad, igualdad y fraternidad, y también con el espíritu de independencia que provenía de la otra gran revolución, la que constituyó a los Estados Unidos de América, que ya en 1776 se independizaron de Inglaterra.
Claro que estos intelectuales eran ‘patriotas americanos’ antes que escritores. Y se los podría definir como “revolucionarios”, “patriotas” o “americanos”, casi sin distinción. Algunos eran abogados o economistas (como Manuel Belgrano, por ejemplo), pero después casi todos fueron periodistas, porque por entonces las ideas se trasmitían por los diarios y periódicos en crecimiento constante, antes que por los libros; otros también se vieron obligados a convertirse en militares (otra vez Belgrano como ejemplo) o pedagogos, arquitectos o ingenieros y artistas, para llevar adelante sus ideales de construir la gran nación americana.
Por ello es que los principales escritores del período de la revolución y de la independencia americana quedaron en la historia, como es el caso de Andrés Bello (venezolano), José Joaquín de Olmedo (ecuatoriano) y José María Heredia (cubano), tanto por su obra política como por la literaria; y en todos los casos fueron destacados e imprescindibles. (Ver capítulo 62).
El año 1830 abre para muchos estudiosos e historiadores un nuevo período en lo referente a la literatura en América. El romanticismo irrumpe con fuerza a partir de Esteban Echeverría (ver Cap. 63 y 64). El romanticismo, como escuela literaria, nació en Alemania (Cap.41 en adelante) con un carácter patriótico–nacionalista, en Francia rompió las normas clásicas e irrumpió en Rusia con un carácter fuertemente nacionalista, en Italia revolucionario e independentista, y luego en Inglaterra y España.
En la Argentina y América significó un fuerte movimiento ligado a la consolidación de los nuevos gobiernos independientes, con Echeverría como su máximo representante y con una producción literaria anterior a la española. Sus rasgos comunes eran la idea de la libertad, la exaltación del yo, la rebeldía, el rompimiento de las normas clásicas, la imaginación, y en muchos casos la vuelta a las antiguas leyendas, al campo, a la naturaleza. Esa trasgreción normativa y la crítica de la moral y de las costumbres burguesas, llevaron a los románticos a enfrentarse con los poderes de entonces, y por ende, en muchos casos, al fracaso, la melancolía y la desesperanza.
En América el romanticismo convivió en principio con la organización nacional, que implicaba cruentos enfrentamientos internos, guerras civiles, revoluciones y guerras vecinales que duraron durante casi todo el siglo. En un inmenso territorio poco poblado, con masas ignorantes y un reducido núcleo alfabetizado, la literatura era exclusividad de un reducido y privilegiado sector. La economía, agropecuaria casi en exclusividad, solo hacia finales del siglo XIX fue inclinándose hacia cierta industrialización, y una necesaria inversión en vías de comunicación, imprescindibles para el traslado de las materias primas hacia los centros de poder y hacia los consumidores extranjeros.
Ese desarrollo, que contribuyó a aumentar el poder de las clases altas y a cierto crecimiento de las burguesías locales, obligó a una rápida modernización que incluía la abolición de la esclavitud, la extensión de la instrucción pública y una mayor difusión cultural y artística, pero no cambió radicalmente las estructuras de poder. Los indios seguían siendo exterminados, los campesinos seguían empobrecidos y sin tierras, los terratenientes eran cada vez más grandes y las oligarquías se afirmaban en el poder político. Uno de aquellos poderosos propietarios de tierras era la Iglesia Católica, un factor de poder que ve recortado sus privilegios frente a los de las clases gobernantes y entra en conflictos en casi todos los jóvenes países, mientras iba perdiendo su estatus, al tiempo que las leyes civiles se promulgan. Esto le hace perder el control sobre los matrimonios y la familia, la educación (se instaura la educación laica, la libertad de culto) y en algunos casos se llega a la separación de Iglesia y Estado, lo que provoca enfrentamientos en algunos países.
Como señala la ensayista y crítica Susana Zanetti: “Los intelectuales, románticos primero y positivistas hacia fines de siglo, son en su mayoría liberales. Sus ideales son el progreso, la igualdad social, el gobierno democrático y parlamentario, la educación popular (…) Intentan interpretar la realidad americana (…)”, pero sus análisis y soluciones “tienen su punto de mira en la civilización europea o norteamericana…”
De ello Zanetti interpreta que nace “una negación de América Latina”, son dejados de lado los ideales panamericanos y se aceptan las presiones de los países industrializados para someterse a políticas económicas que benefician más que a nadie a las grandes potencias. El bloqueo anglofrancés en el Río de la Plata, la intervención de la Santa Alianza en México y la invasión de Estados Unidos y la consecuente anexión de territorios mexicanos, son parte de esa política.
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El cuento: origen y desarrollo (103) por Roberto Brey
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Más literatos del 98 y posteriores
Ramón Gómez de la Serna (1988-1963)
Es el heredero inmediato de la Generación del 98 a la cual se siente “espiritualmente ligado”. Original ensayista y humorista es el creador de las “greguerías”, peculiares artículos que alcanzaron gran popularidad, en el mundo hispano. Vive un exilio voluntario en Argentina desde el inicio de la guerra civil española, donde trabaja hasta la década del 60.
Las greguerías son unas sentencias ingeniosas, y en general breves que surgen de un choque casual entre el pensamiento y la realidad. Es indudable que Ramón fue su creador. El propio Ramón la define esquemáticamente del siguiente modo:
La imagen en que se basa la greguería puede surgir de forma espontánea, pero su formulación lingüística es muy elaborada, pues ha de recoger sintética, ingeniosa y humorísticamente la idea que se quiere transmitir.
El efecto sorpresivo se obtiene a través de:
La asociación visual de dos imágenes: «La luna es el ojo de buey del barco de la noche».
La inversión de una relación lógica: «El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos».
La asociación libre de conceptos ligados: «El par de huevos que nos tomamos parece que son gemelos, y no son ni primos terceros».
La asociación libre de conceptos contrapuestos: «Lo más importante de la vida es no haber muerto».
Gómez de la Serna dedicó, a lo largo de su vida numerosos libros a este nuevo género, que cultivaba asiduamente en secciones fijas de los periódicos y lo consagraría como uno de los escritores más conocidos de las letras españolas: Greguerías (1917), Flor de greguerías (1933), Total de greguerías (1955), etc. Para muchos, este género sirvió para renovar cierta idea anquilosada de la metáfora y de la imagen poética que poseía la estética literaria española, y anticipó el Surrealismo.
5 cuentos breves de Gómez de la Serna se pueden leer en:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/gomez/rgs.htm
Ramiro de Maetzu (1874-1937)
Periodista de origen vasco, diplomático (fue embajador de España en la Argentina durante la dictadura de Primo de Rivera). Autor de valiosos ensayos colaboró con La Prensa de Buenos Aires y con ABC de Madrid, Murió en una cárcel republicana durante la guerra civil española. Entre sus libros se destacan: “La crisis del humanismo” (1919), sobre temas políticos y “Don Quijote, Don Juan y la Celestina” (1926), que reúne tres estudios críticos.
Gabriel Miró (1879-1930)
Un estilo que recuerda al de Valle Inclán, “sobresalen en su prosa los valores plásticos y musicales, y un gran sentido de la medida y la armonía, que alienta en toda su obra”, dice Estrella Gutiérrez. Sus novelas no tienen la linealidad de otras obras, son al decir de un crítico: “cuadros sueltos”, que en lugar de hablar directamente, dicen por insinuación.
Para algunos estudiosos, como Mariano Baquero Goyanes, Miró incorpora muchos cuentos en sus novelas, a veces como «fábulas», «parábolas», «alegorías», «estampas», «glosas», etc. “Se diría que a Miró le interesó no tanto ajustarse a unos muy bien delimitados y precisos géneros literarios, como crear una prosa de extraordinaria calidad artística, apta para servir de instrumento y de cauce a una sensibilidad que se avenía mal con un sistema de rígidos casilleros literarios, desbordados casi siempre por el ímpetu creador mironiano”, explica.
Ramón Menéndez Pidal (1869-1968)
Continuador de la obra de Menéndez y Pelayo, filólogo y gran erudito. Con una extensísima bibliografía, su mayor aporte fue en el estudio de la Edad Media española (“La leyenda de los infantes de Lara” 1896). Entre otros cargos, fue presidente de la Academia de Letras, y una de sus obras. En 1904 publicó su “Manual de gramática histórica española”, pulido y enriquecido en ediciones posteriores. En 1935 inició un proyecto para redactar colectivamente una gran Historia de España, terminada finalmente en 2004.
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Papel de diario para todos (¡al fin un poco de justicia!)
Al aprobar el senado, esta semana, la ley que declara de interés público la fabricación del papel para diarios, empezaría a cumplirse finalmente la premisa fundamental para garantizar la libertad de prensa: que todos los diarios, chicos y grandes de capital o de provincias, diarios, semanarios o mensuarios, obtengan el papel en igualdad de condiciones y al mismo precio.
Hasta ahora, Clarín y La Nación habían ejercido un monopolio vergonzoso, desde 1977, en complicidad con la dictadura militar, apropiándose de una empresa creada con el ahorro de todos los diarios del país, que durante años aportaron un porcentaje de sus importaciones (en el país no se fabricaba el insumo vital) para crear la empresa. Luego el Estado (todos nosotros) puso mucha plata, además de ventajas impositivas y de servicios, para que pudiera funcionar.
Más allá de las causas judiciales por cómo se hicieron de las acciones de Papel Prensa S. A., esta situación les permitió a los dos grandes diarios presionar a la competencia o terminar liquidándola (como ocurrió con Crónica), en beneficio exclusivo de sus intereses, y siempre con la consigna de la libertad de prensa, que en su caso fue, durante los últimos 35 años: libertad de hacer negocios a expensas de los demás.
Ahora Clarín, también se victimiza con su Cablevisión, otra empresa dominante, que desoye las intimaciones judiciales y se rige por su propia justicia. En conflicto con su rival mendocina por competencia desleal, trata de involucrar a cualquiera con tal de burlar las leyes.
Eso sí, cuenta con sus propias fuerzas en el Congreso. El director de Relaciones externas del grupo Clarín se reunió esta semana con sus diputados: Patricia Bullrich, Ricardo Gil Lavedra, Juan Pedro Tunessi, Oscar Aguad, Federico Pinedo y Eduardo Anadeo, entre otros, para diseñar la estrategia de defensa del poderoso Grupo.
El cuento: origen y desarrollo (102) por Roberto Brey
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Pío Baroja (1872-1956)
Fue otro gran novelista de la generación del 98, tuvo una fuerte personalidad, con obras ambiciosas de diferentes temáticas y ambientes. Nativo de San Sebastián, vasco como Unamuno, y graduado de médico, después de ejercer en el ambiente rural durante algunos años, se trasladó a Madrid, donde por influencia de varios escritores, entre los que se contaban Azorín y Maeztu, se volcó a la novela con Vidas sombrías (1900) y con una serie de cuentos “Idilios vascos” (1901).
Además de su abundante producción literaria, publicó frecuentes colaboraciones para diarios y revistas. En1911, además de cuentos, artículos y ensayos, había escrito diecisiete novelas que constituyen lo más importante de su producción. Su fama se consolida y su vida se consagra a escribir volviéndose cada vez más sedentaria. En 1935 ingresa en la Real Academia. Durante la Guerra Civil pasa a Francia, pero en 1940 se instala de nuevo en Madrid hasta su muerte.
Según sus biógrafos, su timidez y su espíritu de independencia, más que su misoginia, le hicieron rechazar el matrimonio. Expresa su pesimismo sobre el hombre y el mundo diciendo: “la vida es esto, crueldad, ingratitud, inconsciencia, desdén de la fuerza por la debilidad”. Él, que consideraba al hombre egoísta, cruel y brutal, sentía una gran ternura por los seres desvalidos o marginados, y era sensible ante el dolor y la injusticia.
Con su gran escepticismo religioso, social y económico, llegará a decir: “No existe verdad política y social. La misma verdad científica, matemática, está en entredicho, y si la Geometría puede tambalearse sobre las bases sólidas de Euclides, ¿qué no les podrá pasar a los dogmas éticos de la sociedad?”.
De Schopenhauer toma Baroja que el mundo carece de sentido, que la vida es absurda y que el hombre no inspira confianza, y su ideología está muy vinculada al escepticismo. La técnica narrativa de Baroja es sobre todo realista, basada en la observación de ambientes, situaciones y personajes de la vida real, pero vistos a través del particular subjetivismo del autor, lo que confiere a su obra un carácter impresionista. Sus protagonistas están certeramente delineados, a diferencia de los personajes secundarios, que son un esbozo que caracterizan el momento o el lugar.
Criticado por un estilo descuidado, se le elogió sin embargo una prosa clara, sencilla y espontánea, con abundancia de frases cortas y muy expresivas, y se destaca por las descripciones líricas que rematan largos pasajes narrativos. Tuvo mucha influencia sobre los novelistas de la posguerra que lo reconocieron como su maestro.
Muchas de sus novelas Baroja mismo las reunió en trilogías, de las que se destaca La lucha por la vida: La busca (1904), Mala hierba (1904) y Aurora Roja (1905). La primera cuenta la historia de un muchacho que, venido de un pueblo a Madrid, va pasando por diversos ambientes y oficios hasta terminar en los suburbios de la ciudad, entre mendigos y vagos, al borde de la delincuencia. Allí pinta en forma sombría a las clases más bajas de la sociedad madrileña de finales y comienzos de siglo, donde el protagonista se va degradando en la difícil lucha por la vida.
Resultan también destacables sus Memorias, tituladas: Desde la última vuelta del camino, siete volúmenes que constituyen un importante testimonio de la personalidad del autor y un excepcional panorama de toda una época.
El reloj, se puede leer en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/baroja/reloj.htm
La caja de música en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/baroja/caja.htm
La sima en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/baroja/sima.htm
Mari Belcha en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/baroja/mari.htm
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En Vicente López ¿son energúmenos los que se oponen a un proyecto?
La inauguración del puente Néstor Kirchner trajo de nuevo una vieja polémica acerca de la costa, un tema sobre el que cuesta mucho ponerse de acuerdo y que, año a año reabre viejas heridas en la sociedad, no sólo de Vicente López, sino también en todos los pueblos pegados a la costa, acá y en todo el mundo.Link Permanente: http://www.sprensalibre.com.ar/index.php?id=4176